El robo de una emblemática fotografía de Winston Churchill que estaba colgada en un hotel de Ottawa, Canadá, y que fue cambiada por una copia falsa, provocó una oleada de apoyo popular para intentar localizar la imagen e identificar a los responsables del hecho.
Según informó la agencia EFE, el retrato del que fue primer ministro británico fue capturado por el famoso fotógrafo canadiense Yousuf Karsh cuando Churchill visitó el Parlamento de ese país en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, y estaba colgado en el Salón de Lectura del Hotel Chateau Laurier, situado a pocos pasos del Legislativo.
El lunes recién pasado el hotel informó que la fotografía de Churchill –que se conoce como «The roaring lion» (el león rugiendo)– y que es la base del billete de 5 libras del Banco de Inglaterra, fue sustituida hace meses por una copia con la firma falsificada de Karsh.
Las autoridades y la dirección del hotel solicitaron al público información sobre cualquier actividad inusual ocurrida en el hotel entre el 25 de diciembre y el 6 de enero para intentar localizar la foto de Churchill, valorada en unos 100.000 dólares, y a los autores del robo, que se cree fueron profesionales.
Durante su carrera profesional, Karsh se convirtió en fotógrafo de personalidades internacionales. Sus retratos de Albert Einstein, Martin Luther King, Ernest Hemingway, Dwight Eisenhower, Humphrey Bogart, Nelson Mandela o la madre Teresa de Calcuta se han convertido en emblemáticos.
Sobre el retrato de Churchill, Karsh contó en su momento que el primer ministro británico no sabía que sus asistentes habían autorizado la sesión fotográfica. Cuando Karsh le dijo que iba a retratarlo, un malhumorado Churchill le dijo que solo podía tomar una foto.
Karsh preparó la escena y cuando observó que Churchill tenía un cigarro en su boca, se lo quitó sin aviso. «Sin ninguna premeditación pero con infinito respeto, tomé el cigarro de sus labios. Para cuando recorrí el metro que me separaba de la cámara, se le veía tan belicoso que me podía haber devorado. Inmediatamente, con una gran sonrisa, dijo: ‘Puede tomar otra'», dijo Karsh.
Tras la sesión fotográfica, Churchill se dirigió de nuevo al fotógrafo y le dijo: «Usted puede hacer que hasta un león rugiendo se quede quieto para ser fotografiado».

Martin Luther King, por Yusuf Karsh

Yusuf Karsh

Ernest Hemingway, por Karsh

Albert Einstein, por Karsh

