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Un sujeto que usaba una peluca y gorra y se trasladaba en silla de ruedas, manchó con un pastel el cuadro de la Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, ubicado en el museo parisino del Louvre.

La obra en sí, según lo que se reportó, no sufrió daños, ya que el pastel quedó en el cristal que protege al óleo.

Tras el hecho, las autoridades policiales actuaron primero expulsando al autor del ataque y luego procediendo a limpiar el cuadro. Mientras ocurrían los hechos, muchos de los visitantes sacaron sus teléfonos y comenzaron a grabar la situación, informa Emol.

El Museo rehusó pronunciarse sobre el ataque y aclaró que la dirección evaluará el incidente durante el día.

Fuentes del Louvre contactadas por EFE indicaron que la dirección del museo no ha tomado ninguna decisión tras el ataque ni sobre las acciones legales que iniciaría contra el atacante y aclararon que evaluarán el altercado durante esta jornada. «Estamos esperando una reacción de la dirección», precisaron fuentes del museo.

En varios videos publicados por los visitantes en redes sociales, se ve a un individuo en silla de ruedas, con peluca y gorra, siendo conducido al exterior de la sala por el personal de seguridad mientras grita: «Piensen en la Tierra. Hay gente que está destrozando el planeta. Es por ello que he hecho esto».

Aunque no hay imágenes del momento en que hombre lanza el pastel, las fotografías de los usuarios permiten ver al personal del Louvre recogiendo los restos y limpiando el cristal, que quedó manchado durante un rato.

«Esto es una locura para mí, pero un hombre vestido de anciana saltó de una silla de ruedas e intentó romper el cristal a prueba de balas de la Mona Lisa. Luego procedió a embadurnar el cristal con tarta y arroja rosas por todas partes, antes de ser abordado por la seguridad», escribió en Twitter el usuario lukeXC2002.

Ataques anteriores

Este no es el primer ataque que sufre la obra recuerda el diario El País. En agosto de 2009, una turista le lanzó una taza de té, que se hizo añicos al chocar contra la vitrina que la protege. En 1974, mientras estaba expuesta en el Museo Nacional de Tokio, una mujer usó un espray de color rojo para atacarlo, pero no llegó a dañar el cuadro.

En 1956 fueron dos los ataques que sufrió. En el primero, un hombre lanzó ácido al cuadro, dañando su parte inferior. A finales de ese año, un pintor boliviano tiró una piedra contra el óleo, provocando un ligero daño.

El cuadro, de principios del siglo XVI, es uno de los principales del Louvre, que recientemente realizó trabajos en la sala donde se expone para poner orden en las aglomeraciones que suelen darse ante la Mona Lisa. Fue este cristal lo que permitió proteger la obra.

El cristal se instaló para evitar las agresiones contra la obra, que en 1957 sufrió un ligero daño después de que un visitante boliviano le lanzara una piedra: «Tenía una piedra en el bolsillo y de pronto me vino a la cabeza la idea», dijo entonces el hombre en el diario Le Monde.