Auguste Rodin (París, 12 de noviembre de 1840-Meudon, 17 de noviembre de 1917) Si bien se estima que el escultor francés trajo la escultura clásica a la edad moderna, su importancia radica en su ruptura con el canon académico que imperaba en el siglo XIX en Francia. Rodin es conocido por su habilidad para renunciar al realismo y la decoración en favor del uso de la textura, los detalles de la superficie y luces y sombras para transmitir emociones.
Su padre, Jean-Baptiste, se instaló en París desde 1830 y trabajaba como mandadero en la Prefectura de Policía. El interés de Auguste hacia las artes se reveló a temprana edad; y a los 14 años su padre lo envió a la Escuela Imperial Especial de Dibujo y Matemáticas, conocida como la Petite École.
Tras ganar una medalla de bronce en su clase de dibujo, comenzó a modelar en arcilla y en 1860, a los 20 años, realizó la primera escultura que se conserva del autor: el busto de su padre. Para mantenerse, el joven Rodin realizaba trabajos de arte decorativo. Rechazado del ejército por miopía, el artista no pudo participar en la Guerra Franco-prusiana que estalló en 1870.
Para su formación y crecimiento artístico, resultó fundamental el viaje que emprendió a Italia. En junio de 1875 comenzó a trabajar con un soldado belga, Auguste Nyet, quien sería el modelo de su relevante obra “La Edad de Bronce”. Ya de regreso en Bruselas terminó el yeso de “La edad de Bronce” que exhibió en 1877 en el Círculo Artístico y Literario, suscitando gran interés.
En 1883 Rodin conoció a Camille Claudel, quien pronto se convertiría en su colaboradora, musa y amante.
El año 1889 marcó una segunda etapa de reconocimiento para el trabajo de Rodin. La Galería Georges Petit le dedicó una exposición retrospectiva de 36 esculturas junto con 70 lienzos del pintor impresionista Claude Monet. Y entre los grandes personajes que Rodin plasmó están el escritor Víctor Hugo y el novelista Honoré de Balzac.
Hacia 1900, en el taller de Rodin trabajaban alrededor de 50 asistentes. El yeso fue el material predilecto de Rodin. Su maleabilidad le permitía explorar las formas y seguir perfeccionando sus creaciones. Lo primero que Rodin buscaba en una escultura era su expresividad, sin importar las reglas anatómicas.
El bronce fue uno de sus materiales más apreciados. Fueron varias las casas fundidoras que colaboraron con el artista. Entre éstas, Griffoul, Thiébaut Frères, Susse, Barbedienne, Eugène, Georges y Alexis Rudier son las más importantes.
El mármol, en tanto, es uno de los materiales que más enfatiza el trabajo del cuerpo en las esculturas de Rodin. Como muchos contemporáneos, para la realización de sus obras en mármol, Rodin recurría al apoyo de escultores. El hecho que el maestro no fuese quien tallaba sus piezas ha representado motivo de críticas a lo largo del tiempo; incluso muchos pusieron en duda la originalidad del trabajo. Sin embargo, esta práctica era muy común en ese tiempo y el concepto de la creación era enteramente atribuido a Rodin. El primer mármol que Rodin presentó en el Salón fue “El hombre de la nariz rota”, en 1875. Quien la esculpió fue Léon Fourquet, uno de sus mejores talladores y compañero de su juventud.
En la estética de sus obras destaca el empleo del non finito o no acabado. Este término fue introducido por Michelangelo en el siglo XVI y se refiere a dejar inacabada una escultura sin definir sus límites. Los críticos han visto en tal acción un concepto moderno que deja abierta la posibilidad al espectador de interpretar la obra.
La creación del museo respetó la voluntad de Rodin. El Museo Rodin de París abrió sus puertas en 1919 y hospeda la colección de Auguste Rodin más grande en el mundo. Tiene dos sedes: el Hôtel Brion en el centro de París y la Villa de Brillantes, la casa donde el artista murió, en Meudon. Rodin donó su obra al Estado francés a cambio de la institución del museo a su nombre.
A nivel conceptual, el artista criticó la idealización propia de la academia que cambiaba la realidad para hacerla más agradable. Pero para él era importante ver la naturaleza como tal. La supuesta mejoría para Rodin era una falsificación; la Academia en su afán de producir formas perfectas se alejaba de la realidad. Rodin dirigió la atención hacia lo verdadero y resaltó su belleza. Su enfoque en la emoción interior y el sufrimiento representa un punto de inflexión en la historia del arte y sirve como sello distintivo del modernismo.
Rodin también modernizó la manera de concebir los monumentos públicos. Fue uno de los primeros en atreverse a cambiar la manera en que los héroes solían ser representados. En lugar de esculpir el valor y el porte, dio espacio a los miedos y frustraciones de sus personajes.
Sus obras más célebres del artista están relacionadas con el proyecto de “La puerta del Infierno, una megaobra con más de 200 figuras individuales. El 16 de agosto de 1880, Edmund Turquet, subsecretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, comisionó una puerta decorativa que representara a la Divina Comedia de Dante para el futuro Museo de Artes Decorativas. Bautizada como “La puerta del Infierno”, la obra representó el mayor reto plástico del artista.
De ahí derivaron sus más emblemáticas esculturas como “El Pensador”, con varias fundiciones de su obra localizadas en diferentes ciudades alrededor del mundo “El beso”, “Las Tres sombras” y “Ugolino y sus hijos”. También destacan los encargos públicos que el Estado francés le comisionó.

François-Auguste-René Rodin (Wiki)

«La Edad del Bronce»-(modelo pequeño) Auguste Rodin

A fines de 1917, tras contraer una fuerte gripe falleció el 17 de noviembre en su casa. De las publicaciones sobre el artista destacan dos de 1903: “Auguste Rodin, prisa por la vida”, de Judith Cladel; y “Auguste Rodin, un retrato”, de Rainer Maria Rilke. Rodin sigue siendo uno de los artistas más reconocidos del mundo.

