Skip to main content

Hasta el 10 de diciembre próximo, el artista Carlos Ampuero está exhibiendo su muestra «Péndulo» en la Galería de Arte Animal, Av. Nueva Costanera Nº 3731 · Vitacura cuyo statemen publicado en su sitio web, advierte que, como artista visual, prefiere comunicarse a través de su obra. Si bien estima que las palabras también funcionan como una invitación a observar, para él el texto es otro lugar desde donde mirar y pensar las imágenes.

Su curador admite que se trata de una declaración «sumamente franca y válida, primeramente, porque no sería prudente encorsetar por escrito la expansividad de sus imágenes, cuando estas se abren a múltiples lecturas. Además, porque en estos tiempos la escritura sobre arte ha pasado a opacar, sobre analizar e incluso malinterpretar la intención genuina y primigenia de la obra de arte. Y, más ampliamente, porque vivimos en una era de sobreexposición y consumo vertiginoso de imágenes, donde la mayoría se pierde en el Metaverso, son simplemente banales o desvían nuestra atención de los asuntos verdaderamente cruciales».

La página web de la galería explica que Ampuero no es ajeno a la contingencia. Sus investigaciones de los último años se centran en diversas problemáticas de la imagen en Occidente, su construcción, percepción e interpretación en la sociedad contemporánea. Obras anteriores, señala, tienen como motivo el Monumento a la Tercera Internacional -conocida como la Torre de Tatlin-, o citan el Volkswagen Beetle desarmado y suspendido en el espacio del artista mexicano Damián Ortega. «Hay, en su imaginario, una porosidad referencial, donde la modernidad y la contemporaneidad dialogan para abrir nuevas relaciones», añade.

Desde esa perspectiva «emerge en su pintura una atmósfera incómoda -algo siniestro y perturbador-, donde la figura humana puede mostrarse impávida y en solitario, o agrupada a la manera de sectas o en convenciones macabras, como si se estuviera decidiendo el futuro de la humanidad. Muchas de estas composiciones surgen, en parte, de las técnicas de collage como matriz conceptual. Un collage híbrido y muy flexible que incorpora escaneo 3D de objetos o personas, dibujos autorales, fotografías digitales (personales y de dominio publico) como insumos en el proceso y desarrollo de una idea, según explica el artista.

El artista y profesor Cristian Silva escribe sobre este nuevo conjunto de obras. “Las nuevas pinturas de Carlos Ampuero constituyen complejos juegos visuales a través de los cuales parece reconstruirse aleatoriamente la historia reciente de la humanidad en Occidente (la vida cotidiana, el mundo laboral, los avances científicos, los conflictos sociopolíticos, etc), es decir, un gran Theatrum mundi en el que se admiten, posan y traslapan asuntos tan distantes como la geografía, la salud y la medicina, la religión, la tecnología, la vida afectiva, la guerra o el deporte”.

La arquitectura y lo estructural, las construcciones y los espacios abiertos y cerrados son elementos fundamentales en sus composiciones. En sus escenas melancólicas, cuasi apocalípticas, a ratos alguien nos observa, configurando una situación espejo en la que creador/sujeto representado/espectador son uno solo. Como un chispazo.

Los dibujos y pinturas presentes en «Péndulo» han sido elaborados atendiendo parámetros tonales reducidos a un mínimo. La paleta acromática permite al artista resistir y postergar las posibilidades infinitas que le proponía el color. Sustituye, así, “el efecto fulgurante y subjetivo que puede ejercer el croma por una experiencia más aquietada, quizás recatada, en relación con nuestra percepción”.

Para Ampuero, “es como si el blanco y el negro, y los grises que se mueven entre ambos, tuviesen la habilidad innata de democratizar la superficie del soporte» y “monopolizar nuestra mirada e invitarnos a recorrer la totalidad de la imagen, antes de intentar poseerla en nuestra mente”.