En el Centro de Extensión de la Universidad de Talca, en Santiago, Quebec 415, Providencia. fue inaugurada recientemente la ultima exposición del artista plástico Palito Wood titulada «Cuando Acabe Todo», muestra que estará abierta hasta el 01 de mayo 2024 de lunes a viernes de 9:30 a 17:30
Reflexionando en torno al trabajo presente en la exposición Wood dijo que «Todo cuanto ocurre en este mundo enorme, lo que conocemos y no conocemos, deambula entre nosotros con un peso feroz, detenido y fugaz, como la luz del amor. Las contracciones terrestres y las humanas son lo mismo; una explosión en un rincón del continente llega y resuena irremediable en la oscuridad de nuestros deseos empíreos. No es ajeno el vértice más lejano del paño; si un leve movimiento vuelve y quiebra la tarde derramada de horror, y el sabor es el mismo que alguna vez tu infancia lamió de sal. Un alarido tras la nube que no logro identificar corre por la orilla del río y se vuelve hacia nosotros los espectadores, que por descuido damos fe que nada sucedió. En alguna tormenta nos encontraremos flotando, incendiados, mirando la misma ventana curva del infinito, gritaremos al unísono que no queremos morir, y al mismo tiempo nos besaremos muriendo felices de haber vivido. Seremos carne siempre, seremos tierra y aire, seremos agua siempre, seremos aroma fresco que recorra cada mente del universo, en la perpetua gravedad imposible del silencio. Espero ver algún día cuando acabe todo, un segundo más que sea.
Refiriéndose al paisaje el artista señala que «Como un hallazgo incomprensible, como un aliento que empaña la bruma engañosa o un sonido inclemente que brota de infinitos lugares y acecha a quien sorprende extraviado, confunde de tal manera que es posible verlo como un observador, que se vuelve hostil y se transforma fácilmente de claridad en vendaval.
Aunque lo parezca y te seduzca, te quiebre o enamore, es difícil tomar al paisaje como un cuerpo; se mezcla y antepone en nosotros y es él quien te toma y te devora con una insoportable gravedad, capaz de sostenerte enmudecido y silenciado como una roca fría. Si lo tocas, es probable que se confunda con la ilusión y desvanezca.
Es una sustancia que va y viene en círculos pequeños y colosales buscando fijarse de alguna manera en la memoria. Esos círculos giran en diferentes tamaños alrededor, se van acumulando y cada quien se vuelve su centro. Ojalá la transferencia de los círculos se hiciera tangible y abordara a quien amas, pero el dibujo es quien fija la entrada regular para desorbitar estos círculos delicadamente, como dádivas en el recuerdo».
De acuerdo a su curador «el trabajo del artista es una vocación que se remite a consagrar el estado de hacer, a todo aquello que subyace por omisión, al descuido, al abandono, a la pobreza remitida, a la desoladora confusión entre lo que se esconde y lo que se muestra. La obra va cambiando en su intención, en lo que quiere ser; el creador está abierto a que la transformación ocurra y se someta a los ciclos y constelaciones.
«Hoy, la influencia del paisaje permanece arraigada en las manos del artista. La mirada al territorio, a su geografía humana, política y social, a los bordes urbanos, a los extramuros, a la ciudad que se encuentra con la ruralidad y con el despojo, con esa línea imprecisa que se refiere a un período, a un tiempo. La infancia, las experiencias familiares, los escombros que van quedando de la vida, un árbol en la cima de un monte cruzado por el viento, una casa desguazada, las brasas bajo el universo… todo eso rebota de más atrás como una enorme pared que nos antecede.
«El intento de la búsqueda está en el bosque esclerófilo, su adecuación a la geografía, al clima; la fuerza que mantiene en su interior, la cohesión entre diferentes especies dependientes entre sí, y el poder de curación que contiene su naturaleza endémica. También aparece el archipiélago de Chiloé, su aislamiento, su tradición; la conexión simultánea con la tierra y el mar, el acceso hacia el sur inhóspito, al hielo yerto y desolado, frío y cámbrico; la navegación de canales y costas, y la eterna bruma que disipa los límites gravitacionales.
Las formas y técnicas
Pintar o dibujar con el cuerpo hace que todo sea más fácil, más directo, casi no hay traducción, todo aquello contenido se libera en su propio orden. El cuerpo es el que vibra en esa dimensión contradiciendo la divina desaparición del ser humano en la obra.
Los aceites y pigmentos, tierras y sombras, negros, grises y verdes, se adhieren profusamente con las manos, los dedos, uñas y antebrazos, sobre un papel recubierto, opaco, sellado con estuco de caolín, que ejerce más rechazo que anclaje de los aglutinantes. La falta de absorción es lo que permite, a diferencia de una tela porosa, que la materia discurra en dilatados tiempos y mediante agitados desplazamientos corporales surja la atmósfera ingrávida que predomina en la obra. Los quiebres y golpes geográficos al papel son los movimientos somáticos previos que surgen y anteceden a los fluidos, la tectónica antes del océano o el divino contratiempo que lo vierte.
Para conocer vía digital on line aspectos de la obra de Wood, se puede visitar https://linktr.ee/palitowood






