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NordArt es una de las mayores exposiciones anuales de arte contemporáneo de Europa. Se celebra desde 1999 en Alemania, en los alrededores de su capital Kiel. Durante los últimos 14 años, Chile ha estado presente de forma ininterrumpida en este evento cultural a través de destacados artistas nacionales. En la edición de 2022 (4 de junio al 9 de octubre), cuatro chilenos fueron seleccionados por el jurado para exponer sus obras. Felipe Cusicanqui (radicado en Berlín), Alejandro Soto (radicado en Hamburgo), Karen Lüderitz y Pablo Wood, conocido como “Palito”.

“Fue una grata sorpresa ser seleccionado en Nordart, se trata de una muestra importante de mucho prestigio en Europa, cada año 200 artistas de todo el mundo exponen su obra con gran nivel”, cuenta Palito Wood a ArtPost.

Ya de regreso en Chile, Palito Wood comparte con ArtPost su experiencia y reflexiones respecto a su actual participación:

“El lugar es un reducto industrial de principios del siglo pasado, ubicado en un pequeño pueblo llamado Büdelsdorf, 4 horas al norte de Berlín, casi fronterizo con Dinamarca, bastante estratégico como ubicación dentro de Europa, es como una garganta hacia el norte. Son varias naves industriales de dimensiones enormes, muy desafiantes a la hora de plantear una obra, con una carga histórica elocuente, además de un parque verde de 8 hectáreas que circunda a las naves. A este lugar llegan miles de personas que bajan del norte, además de las miles que llegan de distintos lugares de Europa y del mundo ya que es verano y los turistas también abundan”.

“Lo interesante es que la muestra te lleva a la ruralidad, te saca de los lugares de privilegio, de las grandes ciudades, en este sentido pienso que tiene un propósito marcado de contrastes, donde nada es esperable”.

¿Qué significa para ti – y nuestro país – estar presente en esta muestra tan relevante?

“Es relevante estar ahí, el nivel de los artistas es exigente, nadie improvisa, las obras son de alto compromiso con la escena mundial, todo lo que se muestra habla del “ahora”, de lo que nos sucede como planeta, como seres humanos. Las luces y sombras incluidos los conflictos políticos, guerras, en fin, todo el paisaje atribulado. Desde mi visión, la curatoria de la Nordart tiene un evidente respeto con el lugar, con la escena mundial del arte y un sentido delicado de disponer las obras, hacerlas que se comuniquen y que hablen de algo que ocurre”.

“Cada año hay un país invitado y dos países que lo preceden, este año fue Polonia el principal país, China y Mongolia. Para Chile no es sorpresa, participa desde los inicios de la muestra con destacados artistas que han debido cada año postular con su obra y pasar el estricto filtro de selección”.

“Chile por su historia en la muestra debiera aprovechar y gestionar su participación como país invitado. Lleva la delantera en participación latinoamericana pero con muchos sacrificios personales y, en esto, yo destaco el apoyo que brinda la embajada de Chile en Berlín y su agregaduría cultural. Pero, sin duda, para estar ahí como país se requiere de más gestión y recursos. Es importante mostrar nuestra cultura del arte, somos siempre exóticos, extremos, nos movemos en los límites y muy desconocidos”.

Desde hace poco más de dos meses y hasta el 9 de octubre, el artista exhibe en NordArt 2022, dos obras de gran formato. Una de ellas se compone de 18 pliegos que unidos entre sí forman una obra mayor de 340 cm x 480 cm y la otra de 9 pliegos que unidas forman otra de 340 x 240 cm.

“El curador de la muestra dispuso las obras en un lugar bastante central, diría, jerárquico. Mantienen un diálogo con otras obras bastante fluido en un ambiente monocromo que se torna un poco oscuro pero inquietante a la vez”, comenta.

Palito Wood lo ha dicho antes: “Mi intención es salir de todos los formatos convencionales, no me interesan los marcos, me complican los marcos". Para él, la libertad del papel en blanco es única, tanto como la posibilidad de pintar o dibujar directamente con las manos.

¿Cómo se gesta en tu obra esa libertad?

“Pintar o dibujar con el cuerpo hace que todo sea más fácil, más directo casi no hay traducción, todo aquello contenido se libera en su propio orden de paisaje. El cuerpo es el que vibra en esa dimensión contradiciendo la divina desaparición del ser humano en la obra”.

“Los aceites y pigmentos, tierras y sombras, grises y verdes, los adhiero profusamente con las manos, los dedos, uñas y antebrazos, sobre un papel recubierto opaco, sellado con estuco de caolín, que ejerce más rechazo que anclaje de los aglutinantes”.

“La falta de absorción es lo que permite, a diferencia de la tela porosa, que la materia discurra en dilatados tiempos y mediante agitados movimientos corporales surja la atmósfera ingrávida que predomina en mi obra”.

“Este soporte tiene su origen en Barcelona. Viví casi una década, desde fines de los  ́90 y compartí taller por varios años en una zona industrial de Hospitalet. En un antiguo edificio destinado a trabajos de imprenta. Las resmas abundaban amontonadas de polvo, no había muchos recursos para otro material y comencé a utilizarlas. Al poco tiempo, nacieron mis hijos mellizos y coincidió con la vuelta a Chile. Radiqué el taller en la comuna de Recoleta, en un ático muy amplio que dejaba una antigua fábrica textil. Fue un tiempo de gran producción con mi querido y admirado colega Javier Marticorena y el Poeta Florencio Sanfuentes, con los cuales actualmente tenemos una editorial “Alfragor Ediciones” destinada a publicar libros de arte, poesía y narrativas”.

“Los pliegos de papel se convirtieron en retazos industriales logrados a través de trueques o colaboraciones editoriales que aún dispongo para ir haciendo obra”.

 ¿Por qué sientes que tu arte debe prescindir de lo convencional?

Cada vez se me hace más difícil continuar bajo la mirada convencional de la pintura conforme a los formatos y a la eterna forma de mostrar. Colgar la obra en la pared para que unos pocos la miren. Me cuesta establecer vínculos con el circuito del arte, mi trabajo es más cercano a una labor social, a una vocación que se remite a consagrar, el estado de hacer, a todo aquello que subyace por omisión, al descuido, al abandono, a la pobreza remitida a la desoladora confusión, entre lo que se esconde y lo que se muestra. De ahí que mi público, se ha ido haciendo heterogéneo y no reducido a algo exquisito.

Has pintado casi toda tu vida, desde pequeño. Eres arquitecto, pero la pintura es parte de tu origen. Y también el paisaje…

“El paisaje es una constante pregunta para mí, no hay nada definido acerca de él, y si lo hay, es muy probable que emane de uno mismo, desde un lugar muy personal. En el paisaje todo resuena tan lejos de nada y vuelve a resonar tan dentro como todo. La infancia, las experiencias familiares, los escombros que van quedando de la vida, un árbol en la cima de un monte cruzado por el viento, una casa deshuesada, las brasas bajo las estrellas… todo rebota de atrás, como una enorme pared espacial que nos antecede”.

“El paisaje es un hallazgo incomprensible, como un aliento que empaña la bruma engañosa, un sonido inclemente que brota de infinitos lugares, acecha y confunde de tal manera que es posible verlo como un observador que nos mira, que se vuelve hostil y se transforma de claridad en oscuridad fácilmente. Es difícil tomarlo como un cuerpo, aunque lo parezca y te seduzca, te bese y te enamore y llores por él como un niño frágil bajo la lluvia y luego se acerque suavemente disimulando la brisa fresca y te devore”

“También es posible que simule ser uno mismo cuando te acercas demasiado, pero ahí deja de ser paisaje, “es” solo cuando no lo tocas y tampoco te alejas lo suficiente para que desaparezca. El lugar del paisaje es cuando entiendes la insoportable gravedad que emana de él y eres capaz de sostenerte sin llegar a tocarlo guardando una distancia justa. Si lo tocas es probable que se confunda con la ilusión y desvanezca, pero hay un lugar donde te atrapa y tú a él en una tensión increíble, un éxtasis como si toda la vida esté resuelta en esa escena.

Palito Wood y Alejandro Soto en NordArt2022

Obras de Wood en NordArt 2022

Paisaje de Palito Wood

NordArt 2022

El dibujo: «Entrada regular»

«Brota una enorme alegría, el paisaje se vuelve uno mismo y uno mismo se instala como el paisaje, una sola sustancia que va y viene en círculos pequeños y colosales, viajando en el tiempo y fuera de él, buscando fijarse de alguna manera”.

“Esos círculos giran de diferentes tamaños alrededor mío, se han ido acumulando y yo soy su centro. No son transferibles exactamente, ojalá lo pudiera hacer, por ejemplo, regalarle uno a alguien que amas.”

“El dibujo, es la entrada regular que utilizo para desorbitar los círculos delicadamente como encomiendas a la memoria y dejar que no me atrapen y ahoguen. Como un exorcismo. ¡Si no lo hago, me incomodo! Y corro el riesgo de estallar y ahí no sé qué sucede, pierdo la memoria y probablemente la dignidad”.

Para ti, la pintura es cambiante. “Lo que hago hoy, no tengo idea si lo haré después” mencionaste en una ocasión…

“La obra va cambiando y está llena de intención, lo que quiere ser y transformar; estoy abierto a que ello ocurra, suceda y se someta como uno mismo a los ciclos y a las constelaciones”

“Hoy la influencia del paisaje permanece arraigado en mí, me interesa el territorio, su geografía, política social, los bordes urbanos, los extramuros, esa ciudad que se encuentra con la ruralidad, el despojo”. “El bosque esclerófilo, su adecuación a la geografía, al clima, la fuerza que mantiene en su interior, la cohesión con otras especies que se vuelven dependientes una de otras, al poder de curación que contiene, su naturaleza endémica. También me interesa el bosque y la geografía del archipiélago de Chiloé, su aislamiento, tradición, conexión simultánea con la tierra y el mar, el acceso hacia el sur inhóspito desolado frío y cámbrico a la vez, la navegación costera y la eterna bruma que disipa los límites gravitatorios. La poesía se ha alojado en la obra como el paisaje en mi espalda”.