Que la creatividad, expresiones artísticas y el arte se han relacionado históricamente con el subconsciente, el chamanismo o las enfermedades mentales suelen ser hasta lugares comunes y, por cierto, el número de destacados creadores que se batieron con el caos de lo irracional, el viaje onírico o la propia dolencia siquiátrica a través del arte, no es irrelevante.
Oscar Morales es artista, sus obras se han expuesto en el Museo de Artes Visuales MAVI, donde su muestra en 2018 fue de las más visitada, superando las cuatro mil personas; y en salas de París, en el 2012, cuando la reconocida galería de Art Brut Christian Berst adquirió un número importante de sus obras, difundiendo su trabajo tanto en Francia, como en Portugal, Austria y otros, principalmente en instituciones artísticas consagradas al Art Brut.
Pero Morales no es un artista común que se haya integrado a la práctica del arte desde la academia. El es un hospedado de por vida en el Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak, ubicado en Recoleta, donde habita desde antes de sus 20 años, en el segundo piso cuyas obras pictóricas y poemas engalanan sus pasillos, artes en las que manifestó profundo interés desde su educación secundaria.
Oscar Morales Martínez nació el 14 de junio de 1951, en Copiapó, al norte de Chile. Su familia estaba vinculada a la minería, su padre trabajaba como tractorista en la Empresa Nacional de Minería (Enami) y su madre se dedicaba a cuidar de los seis hijos. A los 17 años, Oscar fue llamado al Servicio Militar que hizo durante 3 años en su ciudad natal y finalizó sus estudios secundarios en un liceo nocturno en donde manifestó vivo interés por la literatura y las artes.
Pero a partir de 1975, afectado por síntomas de esquizofrenia, Oscar fue trasladado en distintas oportunidades al Instituto Psiquiátrico y en 1995 internado permanentemente, perdiendo todo contacto con su familia por tiempo y distancia.
Como se sabe, la esquizofrenia es un conjunto de trastornos mentales caracterizados por alteraciones de la percepción, pensamiento y emociones, que comprometen funciones esenciales como la vivencia de su individualidad, singularidad y dominio de sí misma. También se caracteriza por la aparición de alucinaciones auditivas, distorsiones y trastornos del pensamiento y síntomas negativos de desmotivación, negación de sí mismo y reducción de la emoción.
Ya a sus más de 70 años, parece una persona aún mayor tras el encierro y experiencia de los tratamientos usados hasta hace algunas décadas, como el electroshock. La pintura “es una cosa futura, una cosa brillante, como un diamante brillante. También puede ser una cosa gigante, algo suspirante que nos hace a todos poetas, creadores e inventores”, decía a Pousta.com hace algún tiempo, en una entrevista en la que recordaba que “En mi infancia pintaba árboles”, dice mientras tocaba su medalla de madera con la imagen de uno. “Es el árbol de la vida”. Y concluía: “Cuando pinto me siento contento, con alegría. Es algo que no puedo describir. El arte me lleva a mis recuerdos de infancia, la mejor época de mi vida”.
El sicólogo Ernesto Bouey conoció a Oscar Morales en 2012, cuando fundó el proyecto Radio Estación Locura, un medio de comunicación del Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak inspirado en otras radios similares como Radio La Colifata, de Argentina, y Radio Diferencia, de Valparaíso.


Christian Berst y las exposiciones en Europa
Uno de los primeros en sumarse fue Oscar Morales y comenzó a llevar sus pinturas y poemas. Bouey confiesa que “Lo que más me llamó la atención es su escritura, sus poemas son geniales, tiene ritmo y un manejo del lenguaje muy interesante. También lleva sus pinturas, pero yo no sabía lo que eran, porque no sé de arte”. Añade que “no es común que un paciente con esquizofrenia destaque en un área artística”, afirmando, empero, que “Oscar es un genio. Les he mostrado cuadros a otros artistas visuales y se sorprenden, sin saber nada de su historia personal. Piensan que es alguien que ha estudiado arte”.
De allí que ese mismo año, Christian Berst, dueño de la galería de arte Christian Berst art brut, ubicada en París, quien se encontraba recorriendo Sudamérica junto a su socio Daniel Klein conocieran y se interesaran en las obras de Oscar. El coleccionista compró un gran número para su galería, avaluadas en $ 7 millones. “Todo lo que puedo decir es que particularmente amo las obras que muestran este tipo de mitologías personales, tratando de explicar las preocupaciones metafísicas. Una gran parte de su belleza radica en su misterio. Oscar Morales ha encontrado su propio lenguaje gráfico, mezclando textos e imágenes, al igual como lo hizo Da Vinci en su código”, dijo a Poust.com, Christian Berst, desde París.
En 2014, la artista Grace Weinrib, ganadora de la beca AMA -que otorga la fundación de Juan Yarur para impulsar el trabajo de artistas contemporáneos chilenos en el extranjero- se unió al equipo de Radio Estación Locura e invitó a Boeuy a la inauguración de una exposición en la Biblioteca de Santiago de trabajos de pacientes esquizofrénicos de la Red de Salud San Benito Menni, ocasión en la que el sicólogo conoció a Paula Caballería, en ese entonces directora de Educación e Inclusión del MAVI y, ella, posteriormente, al artista. Al ver sus pinturas, Caballería aseguró que “inmediatamente supe que era arte. Quedé impresionada porque a diferencia de las obras de los pacientes del San Benito Menni, que era más arteterapia, lo de Oscar es arte, él es un artista”, reafirma.
Para el psicólogo Ernesto Bouey, sin embargo, el futuro de Oscar Morales no cambiará por las adversidades que tienen que enfrentar las personas con esquizofrenia en Chile. “Él se sigue atendiendo en el hospital y si quisiera salir caminando e irse caminando a otra parte, lo puede hacer”-dice. “¿Pero ¿qué tan efectivo es eso? Salir a la comunidad no es fácil”.

