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Desde hace 4 meses, los habitantes de La Ligua conviven con un conjunto de  Murales que recuerdan a todos quienes transitan por la zona, la urgente necesidad de poner en relieve las tradiciones comunales y su cultura.

Por eso mismo, están ubicados en la entrada principal de la ciudad. Se trata de “Oficios Ancestrales” , tres piezas artísticas plasmadas en los edificios de la Villa Francisco de Arcaya, para homenajear, a través de imágenes de personas reales, a los hombres y mujeres que ejercen las ocupaciones más típicas de la comuna de La Ligua.

La iniciativa forma parte de un proyecto ideado y postulado por la Municipalidad de La Ligua a la Convocatoria Pública 2021 para el Fortalecimiento de Planificación y Gestión Cultural Local, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, bajo el nombre La Ligua, el resplandor de la tierra y su gente.

Para su inauguración en mayo de este año, las familias de los retratados, sus compañeros de oficio y la comunidad presente en el acto, fueron descubriendo las placas recordatorias con los nombres de las obras y sus autores.

Los murales ocupan las fachadas sur de 3 bloques de la villa. Uno de ellos, fue realizado por el artista Juan Pablo Gatica, quien  fue invitado a desarrollar una propuesta que pusiera en valor la cultura del telar y sus tejidos, tradición de la comunidad.  Al poniente se alza “El Abrigo” una obra que expresa la sensación de calidez de un chaleco de La Ligua, cubriendo con fibras y pétalos las figuras de una madre y su pequeña hija. Evoca a las y los artesanos textiles de Valle Hermoso y a los productores de flores del Valle de Longotoma.

“En esta ocasión, más que retratar el oficio en su acto, busqué retratar lo que provoca el tejido, elemento principal del oficio; esa sensación de abrigo y calidez que provoca cuando usamos uno de sus ponchos o una manta”, asegura JP.

Otro de los murales, está dedicado a la gente de mar. Se titula “La Espera de la Merluza”, una creación de la artista Magdalena Cañas Laval, también conocida como Maida-K, inspirada en la imagen de don Matías Sagredo, pescador más longevo de Pichicuy.

“En el proceso de investigación me reuní con pescadores que me compartieron sus experiencias y recalcaban el frío que calaba mientras esperaban la hora precisa para comenzar a tirar las redes al alba y pescar la merluza. Un frío que según ellos solo los pescadores conocían, inserto en la quietud de la espera. Abrigando sus horas con té, cigarros, frazadas y nylon. Tuve también el honor de haber sido recibida por Don Matías en su casa. El pescador más longevo de Caleta Pichicuy, quien comenzó en la mar a sus 14 años y se retiró a eso de los ochenta y tantos. (Ahora con 96) Aún seguía fresco y lleno de recuerdos que me transmitió con tanta vehemencia que pude vivirlos por unos instantes junto a él. Este homenaje es para Don Matías y los pescadores artesanales, desde mi máximo respeto”, cuenta la muralista en su cuenta de Instagram.

Le sigue “Pastelero a sus Pasteles”, del muralista Leonardo Escobar Romero, Cardo. Es el  retrato de Hernán Arce, reconocido vendedor de dulces de La Ligua, elegido por sus pares para protagonizar la pieza, en representación de quienes, día a día, salen a los caminos para comercializar las masas azucaradas.

“Cuando conocí a Hernán Arce en la fábrica de dulces vi a un hombre robusto y fornido, con brazos de ex boxeador, realizando una actividad que más bien parecía a la de un orfebre trabajando una joya (:::) La atmósfera del lugar era casi religiosa, la luz provenía de lo alto iluminando la expresión de concentración y rigurosidad en su trabajo. Muy feliz de haber trabajado en un formato más grande”, señaló el muralista en sus redes sociales.