Skip to main content

De entre sus obras más reconocidas, tal vez la menos difundida pero que refleja mejor el “realismo” en el que le gustaba autoclasificarse a Edgar Degas es “Oficina de Algodón en Nueva Orleans”, pintado por el artista en 1873.

El cuadro tiene unas dimensiones de 73 x 92 cms. está hoy en el Museo de Bellas Artes de Pau. Desde luego, resalta el hecho que Degas no volvió a pintar otro cuadro de este estilo, casi una instantánea periodística. Habiendo visitado a su familia materna, que era de New Orleans, a su vuelta a Francia derivó su interés hacia el dinamismo de las carreras de caballos y las bailarinas utilizando técnicas distintas a las de esta obra.

Degas pintó la Oficina de Algodón a los 30 años -nació en París en 1843- y aunque se le considera uno de los fundadores del impresionismo, el mismo -y eventualmente Monet o Pisarro- nunca aceptó ser clasificado en una escuela que, por lo demás, su nombre fue acuñado años después que el grupo de pintores hubiera definido aquel estilo que hoy los caracteriza.

En 1872, Degas viajó a la tierra de su progenitora y donde sus hermanos Achille y René habían migrado. En el cuadro, que bien puede considerarse un retrato familiar, aparecen al modo de una fotografía informal, las oficinas de su tío Michel Musson (en primer plano con sombrero de copa); René, sentado leyendo el periódico, y Achille, de pie apoyado en la ventana del fondo.

También puede verse a los dos socios de Michel Musson, John E. Livaudais, a la derecha revisando libros de contabilidad; y James S. Prestridge, sentado en un taburete alto de chaqueta marrón.

El cuadro «Oficina de Algodón en Nueva Orleans», es pues una suerte de registro realista en el cual Degas incluso se da maña para denunciar a sus hermanos, pues, mientras todo el grupo está realizando sus respectivas tareas acordes con requerimientos de la oficina, Achille y René están en posición de descanso.

Sus investigadores afirman que Degas tenía memoria fotográfica y que, por lo general, tras percibir un motivo era en su estudio donde reproducía la imagen que había presenciado y grabado en su memoria.

La Oficina de Algodón es de sus obras en que esta técnica es más notoria, pues la disposición de los diferentes personajes, posturas y entornos denotan total espontaneidad y cada cual aparece ajeno al “foco” de la “cámara” que capturó la escena.

Edgar Degas, autoretrato

La naturalidad del momento es visible en como su tío Michel examina el algodón, o la actitud de Livaudais, concentrado en los libros de contabilidad.

Es un trabajo con pocos colores, blanco, negro y ocre, en diversas tonalidades, y los personajes están bien definidos y ubicados a través de una diagonal que culmina en la puerta acristalada del fondo, cruzada por otra que comienza en Livaudais, sigue con René y termina en Achille.

De regreso a Paris, Degas no volvió sobre sus raíces “realistas” y continuó en la búsqueda de una pintura que no solo reprodujera la realidad estática, sino que continuó intentando la captación del movimiento, como previendo la llegada del cine (1895), con sus carreras de caballo y bailarinas, pasando después a sus experiencias con el pastel y bañistas.

Degas perdió parte de la vista a medida que envejecía, razón por la que, al final de su vida, tendió a concentrarse en la escultura.