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Este miércoles 3 de abril, después de más de medio siglo, tres creaciones -de un total de 37 obras instaladas en el edificio Unctad- de los maestros Mario Toral, Mario Carreño y Héctor Herrera que habían desparecido tras el golpe de 1973, fueron devueltas a su lugar de exposición original gracias a la gestión del Centro GAM, que las recuperó en el marco de un aniversario más de la UNCTAD.

Una fue repintada por su propio creador, otra original restaurada minuciosamente y otra recreada por el discípulo del artista con los bocetos de su maestro.

Felipe Mella, director ejecutivo del GAM, dijo que “Recuperar estas obras es indispensable para volver a honrar el espíritu de tantos artistas que donaron trabajos en los años 70 para el edificio original. Este año nos llena de orgullo poder contar con tres más que podrán ser visitadas por más de 100 mil personas que visitan nuestro centro cultural mensualmente”.

Mario Toral

“Más mejor cerrar los ojos” fue el nombre que le puso esta vez el pintor Mario Toral a su obra que desapareció en 1973 del edificio de la UNCTAD III. El artista de 90 años la ejecutó nuevamente este año, tras la promesa hecha por él en el aniversario número 50 del edificio celebrado el 2022, oportunidad en que se reencontró con amigos artistas de antaño y con el propio edificio. Allí ofreció rehacer su creación y dos años después ya se aloja en el hall principal de GAM.

Se trata de una serie de rostros idénticos entre sí que parecen seguir al visitante con la mirada, los que ocupan cinco placas de madera de 1,50 m de diámetro pintadas con óleo opaco. “Cincuenta años después, hay un elemento nuevo en esta obra: el cambio en los ojos. Es una elección de forma, pero también de sentido, ahora es como más brutal. Antes estaban en la sombra, ahora se nota la pupila. Podemos decir que son una invención nueva, no una copia, lo que es un consuelo”, dice  Toral.

Toral reconoce que “volver al pasado, es reconocer el presente, entonces el hecho que hay gente interesada en esto, es porque tiene un presente basado en el pasado y eso me ha dado conformidad”.

Mario Carreño

Recuperación de obra de Héctor Herrera

Mario Carreño

“Manifiesto fraterno”, de Mario Carreño (1913- 1999), una pintura de óleo sobre tela que desapareció. En este caso, su discípulo de toda la vida, Juan Campos, había guardado los bocetos originales y GAM encargó su vuelta a la vida.

Campos comenzó su trabajo como ayudante de Carreño justamente con esta obra y cuando se le ofreció al artista exponer en la UNCTAD: “Para mí fue un privilegio cuando me invita a participar de este evento nacional tan importante, era un recinto que iba a ser para todos. Venir a ver este edificio, fue como ir a Versalles. Un Versalles moderno, un edificio que siempre se prometió para toda la gente. Y ahora esa misma promesa hace que volvamos a reconstruir esta mirada”, dice Juan Campos.

“Yo tenía como 4 años y me acuerdo haber estado mirando los mesones donde se estaba dibujando el mural. Mi padre era muy cuidadoso, los bocetos los hacía hasta que quedaban impecables y quedaron con color y lleno de anotaciones» dice Mariana Carreño, hija del pintor.

Héctor Herrera

La última de las obras, de autoría de Héctor Herrera (1926-2007), fue restaurada con tintes originales encontrados en el taller del artista. El trabajo se logró gracias al financiamiento del Departamento de Obras de Arte de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y estuvo a cargo de Marta Rebora y su equipo de la empresa Occitania Patrimonio. La creación de Herrera fue entregada en comodato a GAM por el MOP.

Paz Herrera, su hija, admite su emoción ante la recuperación: “Con mi familia estamos muy emocionados por el cariño que todos le han puesto a esta restauración. Muchos años estuvimos tratando de buscarla y no había nada de información».

Carlos Sotelo, parte del equipo que la recuperó, dijo que «Fue un regalo maravilloso que nos permitieran acceder a los materiales originales con que Héctor Herrera hacía su obra. Y fue un desafío también poder enfrentar la limpieza del textil, porque lo hicimos en seco, pero aún persistían las manchas y decidimos lavarla. Finalmente, eso permitió recuperar la obra”.

Las tres obras en reexposición pueden ser visitadas por el público de lunes a domingo, de 9 a 22 horas en el Hall del edificio A y en el piso -1 del edificio B.