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«El grito», obra cumbre del artista Edvard Munch se está exhibiendo en el Museo Nacional de Noruega desde este año en Aker Brygge, una de las zonas más populares de Oslo. Allí llegan los cruceros y ferris que conectan con otras partes del fiordo y el mundo. La zona es el corazón del actual desarrollo urbano que se ha extendido desde la Ópera de Oslo -cuya inauguración en 2008 comenzó una gentrificación hoy evidente-, hasta el nuevo Museo Munch (inaugurado el 2021), donde ahora se muestra la obra de Munch; la gran biblioteca Deichman del barrio Bjørvika (2020) y la renovada estación de trenes.

El nuevo museo costó US$ 61 millones no solo en las obras del edificio de 55 mil m2 y el acondicionamiento de las casi 90 salas de exhibición, biblioteca, restaurantes y salones para talleres y estudios para dibujo y grabado, sino también, para la creación de una colección de arte noruego actual.

El cuadro del noruego ha estado en la noticia. Por años, una frase casi imperceptible en la esquina superior izquierda de «El grito», había llamado la atención por lo enigmático del mensaje escrito a lápiz: «Solo pudo haber sido pintado por un hombre loco». Ahora, con la ayuda de escáneres infrarrojos, el Museo Nacional de Noruega ha podido confirmar que la oración fue escrita por Munch.

La pintura original, expuesta por primera vez en la casa de Munch en Oslo en 1893, se ha convertido en una expresión radical y atemporal de la ansiedad humana. Su influencia es tal que inspiró películas de terror en Hollywood en los 90 y actualmente está representada por un emoticón que se usa frecuentemente en los chats.

En los últimos meses del 2021, la pieza atravesó por procesos de conservación y preparación para instalarla en el museo que abrió este año en la capital noruega.

Los curadores de arte conjeturaron años sobre si el mensaje era un acto de vandalismo de un espectador o había sido escrito por el propio Munch, conocido por sufrir problemas de salud mental.

El museo finalmente concluyó que las palabras fueron escritas por Munch, tras comparar el trazo con la caligrafía que dejó el artista en sus diarios y correspondencias. «No hay duda de que el escrito es de Munch», dijo Mai Britt Guleng, curadora del museo a la BBC. «La caligrafía por sí misma, y los eventos que sucedieron en 1895, cuando Munch exhibió su pintura en Noruega por primera vez, apuntan en la misma dirección», añadió la experta.

La obra provocó fuertes críticas en su momento. El artista, según sus diarios, se sintió profundamente herido por la reacción a su obra. Se cree que fue entonces cuando volvió al cuadro y, con un lápiz, dejó el mensaje que ahora le atribuyen.

Tanto el padre como la hermana de Munch sufrían episodios de depresión y el artista fue hospitalizado en 1908 debido a una crisis nerviosa. Su madre y hermana mayor murieron antes de que Munch cumpliera 14 años. Doce años después, murió su padre y otra hermana fue ingresada con trastorno bipolar en un psiquiátrico.

«Desde que tengo memoria he sufrido un sentimiento profundo de ansiedad que he tratado de expresar con mi arte», escribió Munch. «Sin esta ansiedad y enfermedad yo habría estado como un barco sin timón», dijo.

En 1994, «El grito» fue robado de un museo de arte noruego. Años después, en 2006, la obra fue recuperada en una operación encubierta de detectives británicos.

Madonna de Edvard Munch (1894-1895), Museo Nacional de Noruega

Nuevo Museo Nacional de Noruega

El nuevo Museo Nacional reúne las colecciones que formaron parte de la Galería Nacional (de donde proceden las obras de Edvard Munch), el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Arquitectura y el Museo de Artes Industriales. Son 86 salas distribuidas en dos pisos donde se pueden disfrutar 6 mil 500 objetos creados desde año 1000 a.C. hasta nuestros días.

Allí están “El grito” (1893. Sala 60) de Edvard Munch, de quien también se exhiben Madonna (1894-1895), La niña enferma (1895-1896) y Mujeres en el puente (1927) entre otras

La colección del museo también posee obra de artistas fundamentales en la Historia del Arte como la poco conocida Artemisia Gentileschi, Lucas Cranach, Pablo Picasso, Amadeo Modigliani, Claude Monet o Vincent Van Gogh y los noruegos John Savio, artista semi autodidacta que muriera muy joven en 1938 con su grabado Crías de renos (1928-1934. Sala 73) o la instalación Vistazo (1970/2021. Sala 80) de Irma Salo Jæger, además de Sigurd Berge y Jean Erik Vold.

La curaduría invita también a encontrarse con el arte noruego desde los objetos de tiempos vikingos y el período de la dominación católica, hasta la configuración de la identidad nacional notable por su paisajismo del siglo XIX. De ese período hay pinturas fundamentales como Procesión nupcial en Hardanger (1848) de Adolph Tidemand y Hans Gude o Invierno en Rondane (1899-1914) de Harald Sohlberg quien captura el tono azul del largo anochecer nórdico.

Le sigue la obra de Gustav Vigeland, el más reconocido escultor noruego de la primera mitad del siglo XX, quien creó el parque escultórico que lleva su nombre, es uno de los centros turísticos de Oslo. Para mayores detalles del Museo Nacional puede consultar su página https://www.nasjonalmuseet.no

Exposiciones temporales programadas hasta 2025

Entre las exposiciones temporales que habrá en el Museo Nacional, están una dedicada:

  1. Obra de Giovanni Batista Piranesi (septiembre, 2022)
  2. Trienale de Arquitectura de Oslo Mission Neighbourhood – (Re)forming Communities (septiembre, 2022),
  3. Obra de Carroll Dunham (primavera del 2023)
  4. Música y arte (primavera del 2023)
  5. Muestra del noruego cubista Thorvald Hellesen (primavera del 2023)
  6. Selección del trabajo de Louis Bourgeois (primavera 2023)
  7. De Bruegel a Rubens (verano del 2023)
  8. Retrospectivas de Mark Rothko (primavera del 2024)
  9. Frida Kahlo (fecha por definir).

Museo Nacional de Noruega-Foto: Huemanzin Rodríguez