Bajo el título «Museos en el exilio», el Montpellier Contemporáneo de esa ciudad del sur de Francia está exponiendo esta semana y hasta el 5 de febrero de 2023 obras de más de 80 artistas de 30 nacionalidades diferentes y en las que se exhiben 32 trabajos de chilenos como Gracia Barrios o Alexander Calder, que en el pasado conformaron un primer «museo en el exilio».
Bajo la idea del arte creado en el exilio, en el que éste deja de ser un objeto de placer para transformarse en uno de denuncia, la muestra en Montpellier recorre creaciones que fueron desarrolladas durante la dictadura de Pinochet hasta otras recientes correspondientes al lapso de la invasión rusa de Ucrania, pasando por la guerra civil bosnia y el conflicto palestino, todos trabajos que buscan reflejar el papel del arte en situaciones de conflicto y represión.
“El arte se considera un lujo y nosotros afirmamos en esta exposición que el arte nunca es un lujo«, explicó a la agencia de noticias española Efe, Numa Hambursin, director del Montpellier Contemporáneo, reproducido por López-Doriga Digital. «Sin importar las condiciones, el arte es una conquista y hemos tomado para ilustrarlo ejemplos históricos, como el Prado durante la guerra civil española o el Louvre durante la II Guerra Mundial», añade.
Ambos antecedentes muestran, según sus organizadores, cómo en tiempos de conflicto el arte aporta un simbolismo de unidad nacional y resistencia, así como de esperanza para los pueblos.
Para Hambursin , el mejor ejemplo es el Guernica, la pintura de Picasso que, por deseos del artista, no se expuso en España hasta el restablecimiento de la democracia, una actitud que siguieron otros artistas de los museos chileno y bosnio.
Como reflejo más actual del tema, la exposición dedica una sala a 16 obras de «Artists support Ukraine», un grupo de artistas ucranianos en su mayoría aún en su país, así como un recuento de las obras destruidas o dañadas desde el comienzo de la invasión rusa. «Mientras preparábamos esta exposición -recuerda Hambursin en un comunicado- las tropas rusas entraban en Ucrania y los proyectiles llovían sobre los sitios culturales. El 23 de junio la Unesco contaba 152 obras total o parcialmente destruidas».
Continúa la exposición el Museo Nacional del Arte Moderno de Palestina, cuyos fondos se encuentran actualmente en el Instituto del Mundo Árabe de París.
(Fotografía principal: «Multitud III», Gracia Barrios)

Alexander Calder, Museo de la Solidaridad
El embajador palestino ante la Unesco, Elías Sanbar, recordó que cuando mostraron el museo a un grupo de madres y niños palestinos, los pequeños le dijeron que estaban «muy orgullosos» porque «nosotros ahora tenemos un museo».
Las salas chilenas
La muestra sigue su recorrido hacia los años 70, con la dictadura de Pinochet en Chile: los artistas exiliados continuaron un proyecto colaborativo cultural ideado por el gobierno progresista previo y lo convertirán en el Museo de la Resistencia Salvador Allende. Este museo recogió desde París un total de 1.307 obras donadas por creadores de todo el mundo para denunciar la situación chilena ante la comunidad internacional.
Montpellier expone 32 obras de artistas como Gracia Barrios o Alexander Calder, de lo que una vez conformó el primer museo en el exilio. La directora del actual museo, renombrado de la Solidaridad, Claudia Zaldívar, dijo a EFE que este periodo «representa la solidaridad de los artistas hacia los pueblos que están en conflicto, que sufren violencia, temas que son totalmente actuales».
Por su parte, el Museo de arte contemporáneo de Sarajevo revive la resistencia cultural de la asociación Ars Aevi durante la guerra civil Bosnia (1992-95). Con estilo sombrío, presenta obras de artistas de todo el mundo, como Sophie Calle o Marina Abramovic, que esperan encontrar un lugar en el futuro edificio del museo.

