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Es cuestión de detenerse. Parar un momento y mirar. Caminar por las calles Condell con Santa Victoria es una invitación a poner pausa a nuestros pensamientos del día a día y situar nuestra atención solo a la contemplación del arte. Descubrir ¿Qué oculta el rostro de esta mujer de trenzas largas? ¿Qué sigue con su mirada? Olvidar por un momento cualquier distracción y, como su nombre invita, simplemente, meditar.

“Meditación” para luego echar a volar la imaginación. La infinitud del mármol en el fondo del muro, da esa oportunidad. La vela no sólo ilumina una parte del misterioso rostro de la niña, también el camino que nuestra reflexión quiera tomar.

La curiosidad puede llevar a buscar en las palabras del mismo artista, la resolución del misterio. Javier Barriga ha contado ya varias veces que sus clásicas mujeres de espalda , desplegadas en varios puntos de Santiago, responden al miedo de enfrentarse de cara a la perfección del retrato. También que la recurrencia de las trenzas en sus obras tiene que ver con método, estructura, matemática, orden. “Hay algo de las trenzas, que me hablan, algo que se ordena. Soy bien estructurado para pintar”, ha dicho. Lo cierto, es que Barriga no da pistas: sus mujeres  son neutrales a los tiempos: “pueden tener 7 ó 38 años”. Qué busca la del mural de calle Condell con Santa Victoria dependerá de cada interpretación.

El pelo claro, es sólo una manera de expresar su pasión por el claroscuro. Sus matices. El gran amor de Barriga siempre ha sido la pintura clásica, realista, aun cuando gran parte de su generación artística opta por el arte contemporáneo.

Para el artista, el misterio de la mujer de espalda cobra sentido, precisamente, en lo colectivo. “Para mí como pintor es demasiado importante el impacto que tiene mi arte en las demás personas”. Entrega al peatón la posibilidad de interactuar con su obra, de resolver el misterio que cada uno haya interpretado en ella.

“El arte debe tener un sentido y ese sentido debe ser social, porque para mí el arte es algo que se comparte. Creo que siempre me he hecho la pregunta: qué voy a aportar yo a la sociedad y a este mundo”.

En pleno barrio Italia, Barriga nos da la oportunidad de navegar en la contemplación. Desvelar el misterio en que nuestra mente quiera indagar o, simplemente, apreciar. Introducirnos cada uno como protagonista de su obra, conectarnos con ella, dándonos la posibilidad de interactuar con nosotros mismos y disfrutar.