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Gustav Klimt (Baumgarten, 14 de julio de 1862 – Alsergrund, 6 de febrero de 1918-Austria) ​fue un pintor simbolista austriaco y representante del movimiento modernista de la llamada “secesión vienesa”. Los historiadores del arte coinciden en el carácter ecléctico de su estilo, apuntando, entre otras, a influencias del arte del antiguo Egipto, cultura Micénica, Grecia clásica y arte bizantino.

De formación clásica impartida por maestros como Michael Rieser, Ludwing Minnigerode y Karl Hrachowina, Klimt se sometió gustoso a los dictados de una educación clasicista, aunque manifestaba igual entusiasmo por autores medievales -como Durero- o exóticos, como los de la escuela Rinpa japonesa.

Sus obras de madurez, empero, se caracterizan por un rechazo a sus inicios naturalistas, con fuerte desarrollo de motivos simbólicos o abstractos que enfatizan la libertad de espíritu que impregnó a las vanguardias artísticas de principios del siglo XX.

Inicialmente, fue un exitoso pintor de decoraciones arquitectónicas de manera convencional. Pero cuando comenzó a desarrollar un estilo más personal, su obra fue objeto de controversias, culminando cuando pinturas que realizó hacia 1900 para el techo del Gran Salón de la Universidad de Viena fueron criticadas como “pornográficas”. No aceptó más encargos públicos, aunque tuvo nuevo éxito con las pinturas de su «fase dorada», muchas de las cuales incluyen pan de oro.

Klimt vivió en una relativa pobreza la mayor parte de su infancia, en tanto que, como familia de inmigrantes, el trabajo escaseaba, tanto como las oportunidades de promoción social. Pero en 1888, Klimt recibió la Orden de Oro al Mérito de manos del Emperador Francisco José I de Austria por su trabajo en los murales del Burgtheater de Viena. Así, fue nombrado miembro honorario de las universidades de Múnich y Viena, y para cuando en 1892 su padre y su hermano Ernst murieron, Klimt estaba en condiciones de soportar la carga económica de sus parientes.

Klimt se convirtió en uno de los miembros fundadores y presidente de la Wiener Sezession, grupo de artistas fundado en 1897; y del colectivo temporal Ver Sacrum (la ‘Sagrada Primavera’). La Sezession surgió como alternativa independiente a los artistas promocionados por la Academia vienesa, en la que Klimt estudió. Entre sus objetivos estaba la promoción de artistas jóvenes, la exhibición de obras producidas en el extranjero y la publicación de una revista sobre las principales obras realizadas por los miembros.

En 1899, Klimt confirmó su estilo con una provocadora y plena de turbadora energía “Nuda Veritas”, un paso adelante en su estética personal, aunque también una declaración de principios, casi un desafío, contra los críticos más conservadores de su obra: el crudo desnudo frontal de una mujer, sosteniendo un alegórico «espejo de la verdad», está coronado con una sentencia de Schiller: “Si no puedes agradar a todos con tus méritos y tu arte, agrada a pocos. Agradar a muchos es malo”.

La «etapa dorada» de Klimt estuvo determinada por un progresivo acercamiento de la crítica y gran éxito comercial. Tras regresar de su viaje italiano, Klimt participó en la decoración del suntuoso palacio Stoclet, hogar de un opulento magnate belga. Este edificio se convertiría en la síntesis del art nouveau centroeuropeo.

Solía vestir túnica y sandalias cuando estaba en su casa, completamente absorto en su trabajo y familia, exceptuando encuentros con otros artistas de la Sezession. Klimt evitaba los encuentros de sociedad y círculos intelectuales «de café». En 1911, gracias a “La vida y la muerte”, Klimt es galardonado con el primer premio de la Exposición Universal de Roma.

En su taller dejó inacabadas gran cantidad de obras. Un número considerable de ellas fue confiscado por el nazismo. Al avance de las tropas enemigas y al ver que sus obras se convertirían en botín de guerra, decidieron quemar el castillo donde estas estaban confiscadas.

Las obras de Klimt han batido récords en las subastas de arte. En noviembre de 2003, un paisaje de Attersee fue vendido por US$ 29 millones. ​En 2006, el primer retrato de Adele Bloch-Bauer fue vendido en la Neue Galerie de Nueva York por US$ 135 millones, superando así el récord establecido por el “Chico con pipa” (1905) de Picasso (vendido el 5 de mayo de 2004 por US$ 104 millones).

En agosto de 2006, la casa de remates Christie’s anunció la subasta de un nuevo lote de obras de Klimt, recuperadas por Maria Altman y sus herederos tras un largo pleito que les enfrentó al gobierno austríaco. Finalmente, el Retrato de Adele Bloch-Bauer II fue subastado en noviembre de 2006, convirtiéndose en la tercera obra de arte más cara de la historia. El Manzano, (aprox. 1912) fue vendido por US$ 33 millones; el Bosque de abedules (1903) por más de US$ 40 millones y las Casas en Unterach, en el lago Atter (1916) por otros US$ 31 millones. En total, las cinco piezas representan un valor total de US$ 327 millones de dólares.

Muchos de sus lienzos se consideran hoy obras maestras, aunque, sin duda, El beso, una pieza particularmente popular, destaca sobre el resto. Con tonos dorados, formas estilizadas e iconografía emotiva, El beso ha encantado al público desde que fue terminado en 1908. Actualmente, la pieza se encuentra en la célebre Österreichische Galerie Belvedere de Viena.

Como miembro de la Secesión de Viena, Klimt adoptó una postura vanguardista y su estilo es particularmente evidente en El beso, pintado durante su “etapa dorada”. Inspirado por los mosaicos bizantinos, los destellos le dan a cada pieza una apariencia que acentúa la naturaleza etérea del tema y el estilo de Klimt. Además de El besoRetrato de Adele Bloch-Bauer I (1907), Judith I (1901), y Serpientes acuáticas I (1904) comparten esta estética resplandeciente.

El beso retrata una pareja abrazada y arrodillada en un campo de flores silvestres cubiertas de hierba. El hombre sostiene la cara de la mujer mientras se inclina para besarla. Además de su estilo dorado y su tema, la obra es celebrada por detalles distintivos del artista. Estos incluyen la presencia de patrones contrastantes, esquema de colores brillantes y líneas finas. Desde anillos radiantes y espirales hasta bloques rectangulares y cuadrados concéntricos, las formas presentadas en la pintura son una muestra de la atención de Klimt por el detalle.

La habilidad del artista es especialmente evidente en su diseño de la mujer. Su rostro suave presenta pestañas detalladas y una nariz delicadamente definida, mientras que líneas simples componen sus manos suavemente dobladas.

Aunque es predominantemente conocido por su uso libre del oro, Klimt también empleó a menudo una gran variedad de tonos radiantes en sus composiciones. Esto es particularmente evidente en las flores que adornan la escena tanto en el cabello como en la hierba sobre la que se arrodillan. Las plantas se componen de una amplia variedad de tonos, incluyendo el violeta, blanco, azul, verde, rojo y naranja, y agregan un toque mate a un lienzo que de otra forma sería casi completamente reflectante.

A pesar de su sorprendente habilidad para concebir con gracia un tema, Klimt no estaba seguro del verdadero mérito de su talento. “Puedo pintar y dibujar”, dijo. “Yo mismo lo creo y algunas otras personas dicen que ellos también creen esto. Pero no estoy seguro de si es verdad”.

Klimt exploró reiteradamente el amor en su trabajo. En El árbol de la vida, un mosaico de su serie Stoclet Frieze, dos figuras que tienen un parecido sorprendente con las presentadas en El beso, tanto en composición como estética, aparecen en un abrazo íntimo similar. Esta tendencia también es clara en Amor, pieza temprana pintada en 1895. Si bien, estilísticamente, esta obra tiene poco en común con sus pinturas más conocidas, el tema romántico transmite su interés en explorar el amor. “Quien quiera saber algo sobre mí “, decía, “debería mirar atentamente mis imágenes y reconocer ahí lo que soy y lo que quiero”.

En La familia, otra pintura dorada de Klimt, la tendencia del artista hacia esta iconografía no se limita al amor romántico, pues en la pieza, una madre y un padre dormidos, abrazan a su hijo. Al igual que El beso, la escena, empero, ofrece esa misma visión tranquila de la relación íntima.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Cuándo se pintó El Beso?

Gustav Klimt pintó El beso entre 1907 y 1908.

¿Qué estilo de pintura es El Beso?

El beso pertenece al simbolismo, movimiento del que Gustav Klimt fue pionero

¿Dónde está expuesto El Beso?

El beso está en la Galería Belvedere, ubicada en el Palacio Belvedere en Viena, Austria.

Gustav Klimt (1862-1918)

El Beso (1908)

El árbol de la vida, Stoclet Frieze, 1909

El Beso, detalle

El Beso, detalle

La Familia (1909)

Amor (1895)

El árbol de la vida, detalle, 1909

Serpientes acuáticas I, 1904