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Eugenio Chicano, se definía a sí mismo como «pintor pop andaluz» y primer director de la Fundación Picasso.

Chicano nació en Málaga en 1935 y, aunque inició estudios en la Escuela de Peritos Industriales por imposición paterna, también acudió a la Escuela de Artes y Oficios de San Telmo, y en 1954 comenzó a dedicarse a la pintura profesionalmente, como miembro de la recién creada Peña Montmartre.

Tras prestar el servicio militar en Zaragoza fijó allí su residencia y en 1971 se trasladó con su familia a Verona (Italia), donde permaneció hasta 1988, cuando regresó a Málaga para dirigir la Fundación Picasso, con sede en la Casa Natal del artista, cargo que ejerció hasta 1999.

«Cuando me hicieron director de la Fundación Picasso -recordaba en una entrevista-, hicimos una encuesta y salieron demonios encendidos: que Picasso era un comunista, un mujeriego, yo qué sé… Nos pusimos a trabajar, a dar a conocer su obra, y el apoteosis final fue la exposición ‘Picasso Clásico’ (en 1992). Al ver a la gente vibrante nos dimos un codazo los de la Fundación y dijimos: ‘Lo hemos conseguido'».

Chicano fue un artista con un estilo directo, con una fuerte influencia del arte pop. Su obra se caracteriza por el uso de grandes manchas de color plano y una paleta cromática austera. En sus pinturas, generalmente acrílicos sobre tela, surgen formas sintetizadas que dan vida a su universo creativo que desnuda los rasgos físicos de personajes hasta dejarlos en lo esencial, sin perder su identidad.

Aunque el centro de su producción fue la pintura, su personalidad creadora se manifestó en diversas áreas: grabador, muralista, cartelista, ilustrador e incluso escenógrafo, vinculado con los lenguajes de la imagen popular. Entre 1957 y 1967, atravesó una fase de tanteo y de búsqueda, siendo su etapa más innovadora entre los años 1968 y 1975, cuando tomó elementos del pop y de la crónica de la realidad.

En 1967, y especialmente tras su experiencia directa del Mayo Francés (1968), se intensificó el contenido social y político en su obra: «el artista tiene siempre una misión social, realizándola estéticamente, y solo así puede realizarla como tal artista», decía

Entre 1968 y 1971 realizó unas telas de formato cuadrado en los que la temática se aproximó a la problemática emanada de la asfixiante unidimensionalidad a la que se vio reducido el habitante de la metrópoli postindustrial. Y entre 1971 y 1973, su pintura  reforzó más aún el uso que venía haciendo de determinados iconos de la sociedad de consumo de masas.

Bodegón de Eugenio Chicano

Compromiso social

Sin perder el compromiso social evolucionó hacia una nueva etapa y partir de 1975 inició la serie de los Homenajes, el primero de los cuales fue el dedicado al poeta Miguel Hernández. A este le siguieron Picasso, Machado, Juan Ramón, Neruda o los miembros de La Barraca, entre otros) y junto a ellos, personajes de la cultura popular como La Niña de los Peines. Junto a los personajes homenajeados, Chicano introdujo elementos autobiográficos o pertenecientes a su propio imaginario personal.

Motivado por su labor de gestión de la Fundación Casa Natal de Picasso, regresó a la pintura con una serie que realizó para la Bienal del Deporte de 1992. Son todos cuadros grandes (200x200cm.) y algunos monumentales (hasta 200x400cm.).

Entre 1999-2000 en la serie Torres almenaras (diecinueve cuadros de 150x150cm) reprodujo esas edificaciones semiderruidas que recorren la costa de su provincia. En el 2006 arriesgó de nuevo en una nueva serie que titula Visitación al bodegón clásico. Un homenaje a un género pictórico no excesivamente valorado, especialmente tratándose del bodegón barroco y de pintores en gran medida desconocidos. Debía llegar 2011 para encontrar otra serie de treinta y cuatro lienzos, temáticamente e intencionalmente relacionada con los bodegones. Se trata de en esta ocasión de un tributo al arte de vanguardia: Naturalezas muertas de vanguardia y contemporáneas.

A finales de 2016 presentó una serie de treinta y dos obras dedicadas todas ellas al paisaje andaluz en las que hace un recorrido visual por las ocho provincias andaluzas y su última exposición en 2018, con treinta cuadros de gran formato, tuvo como tema el flamenco, arte al que fue aficionado además de entendido. Falleció a los 83 años, el 19 de noviembre de 2019.