La ministra de Cultura, Julieta Brodsky, anunció la próxima entrega del Bono para Trabajadores Culturales de $ 450 mil, los que serán puesto a disposición de los beneficiarios el 12 de agosto, favoreciendo a 30 mil personas de entre 40 mil que postularon.
En entrevista con La Tercera, Brodsky dijo también que el plan de Reactivación Económica Regional, que dispuso de $ 2.800 millones, se van a “regionalizar”, indicando que se transferirán los recursos «directamente a las seremis para que a través de ellos se generen planes de reactivación que sean pertinentes con la realidad de cada territorio y sus necesidades más urgentes. La idea es contratar a artistas y trabajadores de la cultura locales, con un foco especial en equidad territorial y enfoque de género».
Un programa de apoyo y financiamiento a la cultura comunitaria y el diseño de un nuevo Sistema de Financiamiento que elimine o minimice los fondos concursables, son parte de los proyectos de la cartera, que a contar del próximo año contará con el mayor presupuesto de la historia, del 1% del presupuesto nacional. “Este es un proyecto transformador, vamos a revisar todas las políticas públicas”, dice la ministra en alusión al gobierno del Presidente Boric, “y el Ministerio de Cultura no está exento de eso”.
Brodsky recordó la visita de Celio Turino, creador de la red Puntos de Cultura en Brasil durante el gobierno de Lula Da Silva, programa que fue replicado en Argentina y ahora está siendo impulsado en Chile. Junto a Turino, la ministra visitó organizaciones culturales de Santiago, Valparaíso y El Maule, entre ellos la Corporación de Memoria de Puchuncaví, Artesanos del Maule y el Museo a Cielo Abierto de San Miguel.
La secretaria de Estado dijo que las iniciativas de cultura comunitaria cumplen un rol fundamental: lograr cohesión social, haciéndose cargo de niños, niñas, jóvenes en estado de vulnerabilidad, por su ruralidad o afectados por temas de derechos humanos. «Creemos que el Estado tiene que apoyar estas iniciativas», afirmó. Añadió que «Estamos tratando de salir de la lógica de los fondos», señalando que el plan busca crear un catastro de organizaciones comunitarias y que estas certifiquen su perfil cultural para ingresar a un programa donde recibirán recursos para sostenibilidad, al menos por dos o tres años. La tercera fase es generar redes entre las organizaciones.
Sobre concursabilidad de los fondos dijo que las lógicas concursables no siempre omiten la discrecionalidad pues también genera barreras de acceso, porque hay personas que se enteran de las convocatorias y otras que no, o porque ciertos clientes de los ministerios son quienes siempre se enteran de las convocatorias. «La única forma de ir eliminando esas barreras de acceso es ir pasando a una lógica más de programa que de concurso», dijo, reconociendo, empero, que los fondos concursables han sido una herramienta importante para el desarrollo cultural y artístico de Chile, razón por la cual hay que mantenerlos pero con miras a la lógica de programa, considerando que hay sectores culturales que como las instituciones culturales o a organizaciones e iniciativas que finalmente requieren de estabilidad para poder desarrollarse y cuando desaparecen generan un vacío muy grande.

Celio Turino, creador de la red Puntos de Cultura en Brasil durante el gobierno de Lula Da Silva y la Ministra de Culturas de Chile, Julieta Brodsky.
Sin «dirigismo cultural»
Brodsky señala que es necesario, por consiguiente, modificar estos programas a partir del diseño del Sistema Nacional de Financiamiento Cultural que fue anunciado en la cuenta pública del Presidente y que lo que busca, justamente, es revisar nuestros instrumentos y definir cuál va a ser la lógica de cada uno y quién va a entrar en cada uno de ellos siguiendo los principios que permean toda la actividad del ministerio: enfoque de género, regiones y territorialidad.
La ministra de Culturas, Julieta Brodsky, dijo que esa secretaría de Estado ha definido retomar activamente los vínculos que deben existir entre esa repartición y las instituciones colaboradoras del ministerio, uno de cuyos primeros efectos fueron los recientes cambios en el Centro Cultural La Moneda, cuyo directorio quedó presidido por la periodista Antonella Estévez.
La secretaria de Estado aseguró que la evolución de la gestión del centro cultural «lo va a ir definiendo el propio directorio» explicando que «yo nombro directorios y la idea es que ellos vayan generando esas definiciones. Nosotros sí queremos que cambie nuestra relación con las instituciones colaboradoras del ministerio, porque hay instituciones que fueron creadas por el Estado para que cumplieran una función pública. No se crearon para dejarlas solas y que tomaran su propia vía, sino justamente porque el Estado creía que era necesario que existieran, porque tenían que cumplir un rol social y cultural. Entonces necesitamos retomar el vínculo con ellas y que ellas efectivamente se alineen con ese rol que van a tener dentro de las políticas públicas. Y eso no quiere decir que nosotros vamos a determinar su programación».
Ante una consulta, Brodsky señaló que dicho modelo no corresponde a «dirigismo cultural» sino a una forma de apoyo y conversación constante con las instituciones para coordinarnos, para integrarlas dentro de nuestras políticas, para que conversen con las distintas áreas artísticas»
Dijo, como ejemplo, que la sede del GAM tiene que conversar con el área de Artes Escénicas del ministerio; o el Centro Cultural Palacio de La Moneda conversar con el área de Artes Visuales, porque son instituciones que también son brazos del ministerio. «Por eso queremos que las personas que están en los directorios se involucren más y que nuestra relación no sea solo financiar actividades de las instituciones colaboradoras, sino financiar planes de gestión que también se alineen con las prioridades de la política pública».

