Una de las obras más emblemáticas del muralismo chileno, Terremoto (1958) de Nemesio Antúnez, fue completamente destruida por el incendio que afectó el jueves pasado un edificio en Santiago Centro. La obra se encontraba en el antiguo cine Nilo, actualmente utilizado como bodega sin autorización, según confirmó el alcalde de Santiago, Mario Desbordes.
“El mural de Nemesio Antúnez está completamente destruido”, lamentó el edil durante el comité de emergencia realizado este viernes. Los daños a la estructura patrimonial fueron catalogados como «muy importantes» por la autoridad, quien además señaló que el siniestro se habría originado en este recinto, calificado como una “bodega ilegal”.
Terremoto fue declarado Monumento Histórico en 2011, junto a otras obras del autor como Quinchimalí, Sol y Luna. Sin embargo, su deterioro ya era evidente desde hace más de una década. En 2012, el diario La Segunda alertaba sobre el precario estado de la pintura: deslavada, agrietada por el megasismo del 27F y con un letrero de “Escape” pegado sobre sus pigmentos, justo en el acceso a las salas del ex cine convertido en recinto para la proyección de pornografía.
La falta de resguardo y mantenimiento de la obra refleja una preocupante desidia institucional frente al resguardo del patrimonio artístico nacional. Hoy, tras el incendio, la posibilidad de restauración quedó descartada: el mural fue completamente consumido por las llamas.

El caso reabre el debate sobre el abandono del arte público en Chile y el cumplimiento efectivo de las normas de protección patrimonial. Terremoto, concebido como testimonio de la fuerza telúrica del país, termina irónicamente destruido por el fuego, en condiciones de abandono que ya habían sido denunciadas por especialistas y medios de comunicación.


