Eugène Henri Paul Gauguin (1848-1903), pintor, escultor, grabador y escritor francés y uno de los más populares postimpresionistas, está fuertemente asociado a Tahití, hacia donde se embarcó, en 1891, arruinado y endeudado, escapando de la civilización europea, una sociedad, que decía, era «gobernada por el oro, y de todo lo que es artificial y convencional”.
Sin embargo, pocos saben que, durante su aventurera vida independiente, que inició a los 17 años, trabajó en la marina mercante y luego en la Armada, vivió cuatro años en Perú y hasta fue parte de los miles de obreros que construyeron el Canal de Panamá.
Gauguin nació en Paris, el 7 de junio de 1848, hijo de Louis Pierre Guillaume Gauguin, periodista; y de Aline Chazal, hija de la célebre socialista y feminista Flora Tristán. Criado en el seno de una familia de clase media, cursó estudios en el internado católico Petit Séminaire de La Chapelle-Saint-Mesmin, por tres años. A los 14 años, ingresó en el instituto Loriol en París, antes de regresar a Orléans para cursar su último año en el Lyceé Jeanne D’Arc.
Trabajó también como agente de bolsa de París. En 1871, a los 23 años, se unió a una firma de corretaje de valores de la capital francesa y gracias a su trabajo logró disfrutar de una confortable vida burguesa que le permitió su matrimonio en 1873 con la danesa Mette-Sophie Gad y con la que tuvo cinco hijos: Émile, Aline, Clovis, Jean René y Paul-Rollon.
Fue en 1874, después de conocer al pintor Camille Pissarro y ver la primera exposición de los impresionistas, que se hizo coleccionista y pintor aficionado, momento desde el que evolucionó desde su período en Pont-Aven, impresionista, al Posimpresionista, sintetista y Primitivista.
Expuso con los impresionistas en 1876, 1880, 1881, 1882 y 1886. Pero, en 1882, debido a la quiebra de la Bolsa, no le quedó más remedio que convertir su afición a la pintura, en oficio. Bajo la influencia del pintor Émile Bernard, se alejó del impresionismo y adoptó un estilo menos naturalista, al que denominó sintetismo.
A comienzos de 1884 se trasladó a Ruán, donde vivía Pissarro. Halló inspiración en el arte indígena, en los vitrales medievales y grabados japoneses, los que conoció a través de Vincent van Gogh, en 1888. Vivieron juntos durante dos meses en Arles, en el sur de Francia. Pero tras un altercado en el que Van Gogh intentó matarlo, abandonó la ciudad.
A partir de 1886, separado de su familia, volvió a viajar, llegando a Panamá donde trabajó como peón en la construcción del canal bioceánico, una prolongación de su odisea en la que se salvó de ser parte del listado de más de 25 mil trabajadores que perdieron la vida abriendo la ruta que terminó limitando los viajes a través del Estrecho de Magallanes y redujo la suerte económica de los puertos chilenos en el siglo XX.
“Tengo que excavar… de las 5:30 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, bajo sol y lluvia tropicales. Por las noches soy devorado por mosquitos”, señalaba en sus escritos, relatando esos duros momentos de los cuales también terminó escapando a Martinica junto a su amigo y artista Charles Laval.
De regreso a Francia, entre 1886 y 1891 vivió en la Bretaña, donde estaba el centro de un grupo de pintores experimentales conocidos como la escuela de Pont-Aven. Su nuevo estilo, marcado por influencias del arte primitivo bretón, se caracterizó por la utilización de amplias áreas planas de colores encendidos, como en el Cristo amarillo (1889, Galería Albright-Knox, Buffalo, Estado de Nueva York, Estados Unidos).
Obras seleccionadas
El lago en la llanura, (1874); El Sena en el puente de Jena, (1875); Paisaje de otoño, (1877); Mette Gauguin cosiendo, (1878); Jardín bajo la nieve, (1879); Los hortelanos de Vaugirard, (1879); Estudio de un desnudo o Susana cosiendo, (1880); Interior del artista en París, rue Carcel, (1881); Jardín en Vaugirard, (1881); Ruan, tejados azules, (1884); Mette Gauguin con traje de noche, (1884); La visión tras el sermón, (1888); Lavanderas de Arlés (1888); El cristo verde (1889); El Cristo amarillo (1889); La bella Angela (1889); Mujeres de Tahití (En la playa), (1891); Manao Tupapau (1892); Ta Matete (1892); Mata Mua (1892); Yo te saludo, María (1892); Arearea (1892); Autorretrato con sombrero (1893) Campesinas bretonas (1894); Vairumati (1897); ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? (1897); Cuentos bárbaros, (1902)



Pero en 1891, arruinado y endeudado, se embarcó hacia Tahití. Para financiar su viaje, Gauguin organizó una subasta de sus trabajos y pidió al gobierno un patrocinio. Volvió a París dos años después con cuatro francos en el bolsillo, separándose de Mette-Sophie Gad y sus hijos en 1894. Retornó a la Polinesia en 1895.
A excepción de esta visita a Francia entre 1893 y 1895, permaneció el resto de su vida en Tahití y después en las islas Marquesas, donde el pintor tuvo otros hijos con algunas de sus amantes: Germaine, con Juliette Huais; Émile Marae a Tau, con Pau’ura; y una hija, con Mari-Rose. Sufría de sífilis y alcoholismo y dependía constantemente de la morfina, láudano y opio para tratar su dolor que, a consecuencia de la rotura de un tobillo, mantuvo sus piernas llagadas durante el resto de su vida.
En los mares del Sur, Gauguin se sumergió en culturas como la maorí en las que encontró nuevas fuentes inspiración e influyendo así en el interés por el arte primitivo de artistas posteriores como Picasso. Inmerso en la cultura polinésica, su obra cobró fuerza expresiva a medida que el tema se fue haciendo más característico, la escala de sus cuadros mayor y sus composiciones más simples.
Su temática abarcó desde escenas de la vida cotidiana, como Tahitianas o En la playa (1891, Museo de Orsay, París, Francia), hasta escenas de supersticioso temor, como El espíritu de los muertos observa (1892, Galería de Arte Albright-Knox).
Sus experimentaciones con el color constituyen el antecedente directo del fauvismo. La fuerza de sus formas pictóricas influyó en el pintor noruego Edvard Munch y en la posterior escuela expresionista. Su obra maestra es la inmensa alegoría ¿De dónde venimos, ¿qué somos, ¿dónde vamos? (1897, Museo de Bellas Artes, Boston, Estados Unidos), pintado antes de su intento de suicidio.
Una modesta pensión que le enviaba un marchante de arte de París le mantuvo hasta su muerte, el 9 de mayo de 1903, en el pueblo de Atuana, isla de Dominica (islas Marquesas) ocurrida a causa de una sobredosis de morfina.
Su audaz uso del color y estilo experimental tuvo una influencia significativa en el arte del siglo XX, siendo reconocido como uno de los pintores más importantes de finales del siglo XIX. No obstante su viaje pictórico, las características esenciales de sus obras experimentaron pocos cambios; mantuvo la expresividad cromática, el rechazo a la perspectiva y la utilización de formas amplias y planas. “Cierro los ojos para ver” decía, añadiendo que “Es el ojo de la ignorancia el que asigna un color fijo e inmutable a cada objeto; cuidado con este obstáculo”.

