Hace justo casi un año, el 2 de septiembre de 2021, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio le entregó el último Premio Nacional de Artes Plásticas al escultor Francisco Gazitúa Costabal, galardón que se discierne en años impar y que consiste en un diploma, la suma $6.576.457 (pesos chilenos) de 1992, reajustados según el IPC, y una pensión vitalicia mensual de 20 UTM.
El Premio Nacional de Artes Plásticas de Chile fue creado en 1992 bajo la Ley N.º 19.169.1 Se otorga a “la persona que se haya distinguido por sus logros en la respectiva área de las artes” (Artículo 8.º. de la referida ley) y forma parte de los Premios Nacionales de Chile.
Gazitúa Costabal nació en Santiago el 29 de septiembre de 1944. Durante su niñez en Santiago aprendió tallado en madera y fierro forjado, luego entre 1963 y 1966 estudió la Licenciatura de Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Chile, pero su afición por indagar en las posibilidades de los materiales le llevó en 1967 a la escultura, estudiando nueve años en la Escuela de Bellas Artes en la Universidad de Chile. Entre sus maestros están Gracia Barrios, Marta Colvin y Samuel Román, Sergio Castillo Mandiola e internacionalmente trabajó con Philip King y Tim Scott.
En 1977 fue becado por el Consejo Británico para cursar estudios de Escultura Avanzada en Saint Martin’s School of Art en Londres, Inglaterra.
«El Bebedor de los Vientos»

Francisco Gacitúa Costabal

«El caballo verde de la poesía»-Francisco Gacitúa

«Bebedor de los Vientos», acero forjado 4x5x15 Francisco Gazitúa
Reflexionando sobre su obra “El bebedor de los vientos” (en la fotografía) en el libro «Francisco Gazitua Esculturas» (Ediciones Artespacio 2003) Gazitúa recuerda a Patricio Schmidt, arquitecto y caballista quien indicaba que: “Yo pongo mi alma en el caballo, y me pregunto: ¿A qué futuro dirigían su mirada los caballos de acero que bajaron sin miedo las escaleras de Los Andes, sacando chispas de roca en roca? ¿Quién nos hizo este regalo de viento, de nobleza?
O también al fotógrafo ecuatoriano, Pablo Corral, quien decía que “El verdadero señor de Los Andes es el viento, tanto en la Patagonia como en el Altiplanoboliviano, en los páramos musgosos de Venezuela como al pie de los volcanes de Ecuador, ahí está el viento carente de apegos: La historia de Los Andes es la historia del viento. Somos todos huairapamushka»: hijos del viento.
“Mi caballo-escultura -concluye- busca ese viento. Su estructura es la de un instrumento musical. Busca ese viento para sonar en las alturas de LosAndes. Mi caballo escultura se llama entonces El Bebedor de los Vientos. El sonido de Los Andes. Más que el acarreo de piedras de sus ríos o el crujido de sus glaciares en la noche, más que sus truenos, la voz de Los Andes es el sonido del viento”.

