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Fernando Botero Angulo (ODB) (Medellín, 19 de abril de 1932) es pintor, escultor y dibujante colombiano, domiciliado en Italia (Pietrasanta) Francia (Paris), Mónaco y EE.UU: (Nueva York)

Hijo de David Botero y Flora Angulo y tras la muerte de su padre, asistió de joven a la escuela de tauromaquia en la plaza de La Macarena de Medellín, a petición de un tío, quien no se imaginaba que su verdadera vocación era la pintura. Tras un percance con los toros, miró hacia la pintura, ocasión que realizó su primera obra, una acuarela de un torero. Botero instaló su primera exposición en Medellín en 1948.

También realizó ilustraciones para un periódico local (El Colombiano), con lo que financiaba sus estudios, pero redactó un artículo sobre Picasso, que le acarreó la expulsión del Colegio Bolivariano, donde estudiaba, ya que sus dibujos fueron considerados obscenos

Más adelante itineró entre sus afamados estudios de esculturas de Pietra Santa, Italia y los de pintura en París (Francia), Nueva York (Estados Unidos de América) y de Montecarlo (Principado de Mónaco) y dedicó tiempo al dibujo en Zihuatanejo, México y Rionegro, en Colombia.

Con el óleo Frente al mar ganó el segundo puesto en el IX salón nacional de artistas y en 1952, con el dinero recibido por el premio y la venta de algunas de sus obras, Botero viajó a Europa, llegando a Barcelona, España, y luego se estableció luego en Madrid.

En 1960, Botero regresó a Nueva York. La influencia del expresionismo abstracto ya se hacía evidente desde sus obras de 1958, resultado de los primeros viajes de Botero a Nueva York, donde había podido ver los formatos enormes de Jackson Pollock, Franz Kline y de Kooning. Durante ese perìodo, Botero creó interesantes series como la de la Monalisa (una de las cuales fue adquirida por el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1962) y la de Los niños de Vallecas en homenaje a Diego Velázquez.​

En 1962 fue organizada en EE. UU. su primera exposición. Una nueva muestra en el Milwaukee Art Center recibió críticas ampliamente positivas. En 1963 trasladó su residencia al East Side y alquiló un nuevo estudio en Nueva York. Allí surgió su estilo plástico en muchas de sus obras de este lapso, con colores tenues y delicados. Su pasión por Rubens se dejaría ver en sus obras

En 1970 nació en Nueva York su hijo Pedro Botero, llamado Pedrito. Paralelamente, su fama mundial aumentaba, convirtiéndolo en el escultor viviente más cotizado del planeta. En 1974, cuando su hijo apenas tenía cuatro años, Botero tuvo un accidente de tránsito en España, lo que le costó la vida a Pedrito. La muerte de su hijo dejaría trazos en la obra de Botero que, a partir de ese momento, comenzó a tener cambios profundos.

Botero incursionó, además, en la escultura urbana en ciudades de España, como en Oviedo con su obra La Maternidad del año 1996, y en Madrid.

Fernando Botero Angulo

«Caballo», de Fernando Botero, Puerto Rico

Sus creaciones llevan impresa una sui generis interpretación del estilo figurativo, denominado por algunos como «boterismo», el cual impregna de una identidad inconfundible a sus obras, reconocibles no solo por la crítica especializada, sino por el gran público, incluyendo niños y adultos.

Desde sus inicios, Botero ha recurrido a escenas costumbristas, inicialmente con una pincelada suelta de colores oscuros (y ocasionales contrastes fuertes) cercana al expresionismo; y desde finales de los años 1960, con una pincelada cerrada, con figuras y contornos más definidos

Botero es uno de los artistas latinoamericanos más famosos y cotizados del siglo XX. Su estilo se caracteriza por sus figuras regordetas. Sin embargo, Botero ha señalado que no pinta “personas gordas”, sino volumen. Este amor por las figuras voluminosas se traslada también a sus esculturas, que hoy están expuestas en espacios públicos de todo el mundo.