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La coleccionista y baronesa Carmen Thyseen-Bornemisza Cervera, el Ministro de Cultura Miquel Iceta, en representación del Gobierno del Estado español, y Borja Thyssen-Bornemisza firmaron un acuerdo que permite la permanencia en España del Mata Mua y una parte importante de la colección de la baronesa Thyssen-Bornemisza.

El cuadro más famoso de pintor postimpresionista francés Paul Gauguin ya cuelga en las salas del museo madrileño, señala el diario «El Mundo», de España. «Ha sido necesario mucho esfuerzo de las dos partes, pero hoy al fin es una hermosa realidad», ha declarado la baronesa. «Hasta hace pocos días no estaba seguro que el cuadro estuviese aquí entre nosotros. Hoy tenemos el honor y el privilegio de disfrutar en España de esta y otras pinturas que componen una colección de las más importantes del mundo. Esta firma es un final feliz«, concluyó el ministro de Cultura.

El contrato de arrendamiento asegura la permanencia del cuadro en España, junto con 320 obras pertenecientes a la colección Carmen Thyseen-Bornemisza, una cuarta parte menos de la garantía actual, durante 15 años. A cambio, la baronesa recibirá 6,5 millones de euros anuales en calidad de préstamo. Transcurrido ese tiempo, y pagado el importe total, 97,5 millones de euros, el Estado podrá optar a la compra del cuadro, descontando del precio final lo pagado. Esto puede suponer reeditar en el futuro los problemas hoy finiquitados.

EL REGRESO DE UNA PINTURA ‘SUPERSTAR’

El Mata Mua ha regresado a España después de la huida que protagonizó hace dos años. La acción fue considerada una presión de la baronesa y estuvo a punto de costar la ruptura definitivade las negociaciones. Desde entonces, la pintura ha permanecido guardada en un búnker de Andorra.

Sobre el viaje desde Andorra a Madrid, los medios han dado cuenta con todo lujo de detalles. La caja impermeable, el embalaje de ph neutro, los precintos antimanipulación, el camión estanco, climatizado y con sistema de control de humedad, una escolta de tres coches de la Policía Nacional, el convoy que, sin sobrepasar los 90 kilómetros por hora, cruzó España por una ruta conocida por muy pocas personas.  Los más veteranos han recordado la llegada del Guernica de Picasso a España, cuando el MoMa de Nueva York devolvió el cuadro en 1981.

Histórico día en el Thyssen y con muchos protagonistas

Mata Mua: Erase una vez

Mata Mua, que suele traducirse por Érase una vez, también, En el pasado o Antaño, está datada en 1892 y pertenece a la etapa tahitiana, la más apreciada del pintor francés. Cuando Gauguin la presentó en público no tuvo predicamento, era un estilo demasiado vanguardista para aquel tiempo.

Después de pasar por varias colecciones, el barón Thyssen-Bornemisza lo adquirió en 1984 a medias con el boliviano Ortiz Patiño, otro caprichoso coleccionista de arte. Llegaron a un acuerdo para no pagar un precio excesivo a la casa de subastas Sotheby’s. En total, 3,8 millones de dólares. Cada uno disfrutaría del cuadro dos años y medio. Transcurridos cinco años buscarían un nuevo acuerdo. No lo lograron y el cuadro salió de nuevo a subasta. En aquella ocasión el barón pujó fuerte y se hizo con la obra a cambio de 24,2 millones de dólares, récord de la época.

La anhelada obra de Gauguin ya cuelga en las renovadas salas del Thyssen-Bornemisza, abiertas hace pocas semanas y en las que tenía reservado el mejor hueco, en el centro de las otras siete pinturas de Gauguin de la colección. Convertida en símbolo del museo madrileño, desde antes de ser expuesta al público el primitivismo de Mata Mua ha desplazado al manierismo de El Paraíso de Tintoretto y el realismo de la soledad de Habitación de hotel de Edward Hopper, las dos joyas que los últimos años han reinado en el Thyssen.