Hace unos días, ArtPost visitó la ciudad de Lima, Perú. En una caminata por el paseo de la Costa en el distrito de Miraflores, al pasar por el puente Villena, encontramos esta escultura. Una figura abstracta, geométrica, de piedra y que mira el mar. Desde lejos, abarca el espacio, se presiente respetada. De cerca, esas cualidades se potencian.
Un código QR nos da una guía “escanea aquí para conocer más sobre esta obra”. Así podemos saber que su nombre es “Intihuatana” y su creador es el artista peruano Fernando de Szyszlo. Uno de los más destacados artistas de vanguardia de ese país y una figura clave en el desarrollo del arte abstracto en América Latina.
También, que en la inauguración de la obra en 2011, Szyszlo tuvo las siguientes palabras: «Para el mundo quechua es el lugar en donde el sol se amarra. Lima con su cielo gris necesita también un Intihuatana con el propósito mágico de sujetar el sol«.
El “mundo” que se mueve a alrededor de ella no para, interactúa con su presencia, pero no la daña. Al menos, no hay vestigio de aquello.
Lamentablemente, justo al aterrizar en Chile, nos llega a nuestros registros esta foto de un lector de ArtPost, quien, al intentar conocer detalles de esta escultura ubicada en el Parque Forestal, no le quedó más que la duda y anonimato. Esto, a pesar de apreciar la relevancia estética de la obra. Fue su belleza la que llamó su atención.
La ausencia de un código QR para saber más sobre la escultura, no es lo más relevante, aun cuando sería un gran aporte. En este caso, en el Parque Forestal de Santiago, los detalles sobre la autoría y el nombre de la obra quedan realmente en un misterio (ver foto). Es casi imposible saber que esta escultura es parte de “Oda elemental al fierro” y que fue creada por el destacado artista chileno Francisco Gazitúa: Premio Nacional de Artes Plásticas 2021. Mucho menos, los materiales (acero forjado y soldado) y fecha de creación (1987).
Gazitúa proyecta su arte en la ciudad y sus habitantes: “El lenguaje escultórico sólo funciona al contacto con la gente, en las calles o parques de las ciudades o en el paisaje; nace y envejece con las ciudades, se fragua lentamente en la conciencia de la gente común. Mi escultura está hecha para ellos. La escultura está en la calle o no está”, dice el artista en su sitio web. Pero en la calle, su fragüe vital está sujeto al afecto que quienes gozan la obra le entregan cuidándola, como cuidan lo suyo en Lima. Un tour por dos culturas para la mantención de sus tradiciones éticas y estéticas.
FRANCISCO GAZITÚA
En Chile, el creador cuenta con más de 50 esculturas monumentales en espacios públicos. Hay obras suyas en los parques escultóricos de la Universidad de Talca, Huilquilemu Universidad Católica del Maule, Ciudad Empresarial, Colección Ferroesculturas EFE, Colección Simp. Iberoamericano, Parque Intercomunal de La Reina en Santiago, Paseo la Pastora, santiago y Parque de las Esculturas en la misma ciudad.
En el extranjero, más de 23 esculturas monumentales se agregan a su portafolios: Inglaterra, Holanda, Croacia, Eslovenia, Argentina, Suecia, Bolivia, Costa Rica, Canadá, Líbano, México, Irlanda entre otros. Su gran escultura Transitable “Puente de luz” de 100 metros de largo se ha constituido en un ícono de la ciudad de Toronto.

Intihuatana del escultor peruano Fernando de Szyszlo

Letrero de la obra del escultor chileno «Oda elemental al fierro» en el Parque Forestal, prácticamente ilegible.

