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Cuando en febrero de este año salió a circulación el libro Gran Obsesión de Juan Tallón en España, muchos desconocían de la desaparición de la mega escultura del norteamericano Richard Serra que, en 1986, el Museo Reina Sofía le había encargado para la próxima apertura de sus puertas, desafío al que concurrió con cuatro bloques independientes de acero de grandes dimensiones. Treinta y ocho toneladas en total que fueron elevados por la crítica a obra maestra del minimalismo. Tras meses de éxito la pieza procede a almacenarse hasta 1990 cuando por razones de costo, el museo decide confiar la obra a una empresa de almacenaje de arte, que la traslada a su nave en Arganda del Rey. Pasan los años y en 2005 el Reina Sofía quiere recuperarla para exponerla de nuevo, pero, la pieza no aparece. Nadie sabe cómo, ni en qué momento, ni a manos de quién. La empresa que la custodiaba quebró en 1998.

Cuando una obra desaparece nadie tiene claro qué hay detrás: una distracción, una mala intención, un ánimo justiciero, un despiste sideral. Tallón dedicó diez años de su vida al libro. “Es una metáfora de la búsqueda -dice a RTVE-, del deseo de saber, de querer obtener una respuesta, algo que es el motor de la vida. No creo que la escultura reaparezca jamás». Pero para los efectos literarios, quizá mejor así: “La revelación del misterio es siempre inferior al misterio”.

Misterio que, por lo demás, no solo rodea la obra desparecida de Serra, sino al menos de otras cinco esculturas, grandes y pequeñas que han sido robadas o se han perdido en la noche del misterio. Veamos.

Salero de Francisco I de Francia (oro y marfil)

Esta obra de arte de Benvenuto Cellini, es considerada por muchos expertos como la Gioconda de la escultura. Fue realizada con oro, marfil y esmalte por el orfebre, escultor y escritor Cellini, a mediados del siglo XVI. Corresponde al estilo manierista y representa una alegoría de la tierra y el mar, con las figuras de la diosa Ceres (la tierra) y del dios Neptuno (el mar), de cuya unión surgiría la sal que llenaría el accesorio de mesa. Está valorado en 65 millones de dólares. En mayo del año 2003 la pieza fue sustraída del Museo de Historia del Arte de Viena (Kunst Historisches Museum), cuando se estaban realizando reformas y varios andamios rodeaban el edificio. El museo anunció que se ofrecería una recompensa de 70.000 euros por su recuperación. El ladrón, Robert Mang, se entregó él mismo a la policía después de que se publicaran fotos suyas como sospechoso del hurto. Había enterrado el salero en un bosque a unos 90 kilómetros al norte de Viena, en el interior de una caja de plomo.

Estatua del rey sumerio Entemena de Lagash (diorita)

A raíz del conflicto de Estados Unidos con Irak en 2003, el Museo Nacional de Irak fue saqueado durante los días posteriores a la caída de Bagdad, y numerosas estatuas y antigüedades de alto valor artístico y arqueológico cayeron en manos ajenas. La estatua del rey sumerio Entemena de Lagash, esculpida en diorita, se encontró originalmente en unas excavaciones en la ciudad de Ur, y era uno de los tesoros más importantes del museo. La figura no tenía cabeza. Según los expertos, podrían haberla cortado en tiempos remotos como símbolo de la emancipación de la ciudad de Ur de Lagash. Tras el robo, la estatua, de aproximadamente 4.400 años, se puso a la venta en el mercado internacional de antigüedades y de esta forma llegó a Estados Unidos que, en 2006, la devolvió al gobierno iraquí. Al parecer, debido a su peso, la hicieron rodar cuando la robaron provocándole algunos daños, que fueron restaurados para volver a ocupar su lugar en la Sala Sumeria del segundo piso del museo, que volvió a abrir sus puertas en el año 2009.

‘Persistencia de la Memoria’ (Bronce)

Diez esculturas del maestro del surrealismo, marqués de Dalí de Púbol, Salvador Dalí (Figueras, 11 de mayo de 1904-Figueras, 23 de enero de 1989) fueron robadas a fines de enero del 2020 en una galería en Estocolmo. De acuerdo la información entregada, los ladrones rompieron la puerta acristalada de la galería Couleur, en Östermalm, y se llevaron las obras, estimadas entre 20.000 y 50.000 euros cada una, en un vehículo. Las esculturas de bronce, que representan, entre otras cosas, el famoso reloj blando del artista catalán, del que existen unos 350 ejemplares numerados en el mundo, procedían de una colección suiza y habían sido prestadas. Peder Enström, propietario de la galería, consideró que «3, 4, 5 o incluso 6 personas» podrían haber sido responsables del robo. «No se llevaron los certificados (de autenticidad de las obras), lo que es bueno, porque va a ser muy complicado vender las esculturas sin estos documentos», añadió. Tampoco se ha informado hasta ahora de su recuperación o la existencia de alguna recompensa.

‘Figura reclinada’ (bronce)

El robo de la estatua de Henry Moore (Castleford, Inglaterra, 30 de julio de 1898-Much Hadham, Inglaterra, 31 de agosto de 1986) en 2005, es uno de los más espectaculares del mundo del arte. No tanto por el valor del trabajo, estimado en 3,4 millones de euros, como por la audacia mostrada por el trío de ladrones para robar en los jardines de la Fundación Henry Moore esta escultura en bronce que mide 2 metros de altura y pesa más de 2 toneladas. Según las cámaras de vigilancia, solo les llevó diez minutos cometer el robo, usando dos 4 × 4, un camión y una grúa. Después fue vendido a una fundición.

‘Estados Unidos’ (oro 18k)

La primera exposición individual en Inglaterra del artista Maurizio Cattelan (Padua, 21 de septiembre de 1960) famoso por sus obras polémicas, sin duda, causó sensación. Acababa de abrir sus puertas al público en el Palacio de Blenheim, y ya faltaba una obra: Estados Unidos, su conocido baño en oro de 18 quilates estimados en casi 1,13 millones de euros y que había sido instalado justo al lado de la habitación donde nació Winston Churchill. El trabajo subversivo no ha sido recuperado y según la policía ha sido imposible de rastrear estimándose como lo mas probable que haya sido fundido.