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Tradicionalmente la escultura se define como una disciplina de las bellas artes que crea realidades o abstracciones a través de la acción de esculpir sobre materiales sólidos alcanzando una forma tridimensional, una característica con la que el nuevo mundo de la realidad virtual solo puede competir mediante el holograma.

La tridimensionalidad es una condición que pone a la escultura en una condición de espacio creativo con el cual la pintura, el cine, la fotografía y, en fin, las bellas artes bidimensionales solo equiparan sus posibilidades en los esfuerzos del cubismo, que buscó, precisamente, darle volumen a lo plano.

De allí la relevancia que, el especial modo de uso de ese espacio, tienen para los creadores en las obras maestras que, desde la antigüedad han destacado por su armonía y equilibrio en ese despliegue. Un desenvolvimiento que acerca la creación humana a la que el propio espacio tiempo otorga a las infinitas formas que desarrolla en su devenir.

La pulsión por la reproducción de la realidad tridimensional y sus innumerables formas de expansión ató a los primeros creadores a una búsqueda por la perfección en su copia. Sin embargo, el salto desde la pretensión de objetividad a la subjetividad ontológica que caracterizó el desarrollo de las artes en el siglo XX estimuló a escultores a la producción de creaciones en las que el interior del artista pudo reflejarse en su obra más allá de la expresión de emociones expresadas en rostros y posiciones para dar un salto a una creación abstracta e imaginativa solo similar al momento de la recreación humana de los dioses que gobernaban su destino.

Sol Lewitt, ‘Tower’, 1989. (Foto: Wikimedia Commons, dominio público)

SOL LEWITT (1928 – 2007)

Reconocido como uno de los fundadores del minimalismo y del conceptualismo escultórico, Sol LeWitt saltó a la fama a fines de los años 60. El ahorro de desarrollo en el espacio de sus obras hizo que artista estadounidense prefiriera el término “estructuras” a esculturas. Se interesó mucho por las estructuras modulares, que a menudo eran de naturaleza cúbica, y gran parte de su trabajo se realizaba con bloques de hormigón apilados. Más tarde, comenzó a incorporar formas curvilíneas y colores saturados, lo que supuso un cambio total con respecto a su producción minimalista y conceptual anterior. Artista polifacético, LeWitt también es reconocido por sus dibujos en paredes, gouaches (un tipo de pintura con base al agua, semejante a la acuarela pero con mayor concentración de pigmento) y, desde luego, proyectos arquitectónicos. Entre sus estructuras relevantes están Tower (1989), en la fotografía y Pirámide de cuatro lados (1997).

Louise Bourgeois, ‘Maman’, 1999. (Foto: Fotos de archivo de tichr/Shutterstock)

Anish Kapoor, “Cloud Gate”, 2006. (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0)

ANISH KAPOOR (1954-)

Mediante sus exploraciones del color, el material y la forma, el escultor indobritánico Anish Kapoor  invita a reflexionar sobre los modos en los que cada quien percibe la realidad, transformando con sus cautivadoras esculturas el espacio visual, estimulando a los espectadores a volverse partícipes de ellas merced a sus superficies reflejantes y campos de color que parecen no tener fin. Kapoor, cuya obra trasciende la mera reproducción perfecta de los entornos, es considerado uno de los escultores más influyentes y cotizados de la actualidad. Entre sus trabajos más relevantes se encuentran Sky Mirror (2006), Cloud Gate (2006) (en la fotografía) y Descension (2014)

JEFF KOONS (1955-)

Jeff Koons puede ser calificado como una de las figuras más reconocidas del arte contemporáneo. El artista estadounidense irrumpió con sus particulares trabajos en los años 80 presentando una serie de aspiradoras comerciales que hizo pasar por esculturas. Desde entonces, Koons, casi como siguiendo la escuela de Warhol en los 70, ha seguido desafiando las percepciones corrientes sobre la cultura de consumo generando piezas de vibrante espectacularidad espacial, las que van desde estatuas inspiradas en la cultura pop hasta esculturas gigantes de animales hechos de globos, rompiendo así moldes tradicionales respecto de los materiales consensuados como de uso escultórico. Entre sus obras importantes Koons tiene a Rabbit (1986), Balloon Dog (1993) vendidas en millones de dólares y Puppy (1992), en la fotografía.

Jeff Koons, “Puppy”, 1992. (Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

LOUISE BOURGEOIS (1911-2010)

Reconocida por su arte público e instalaciones, la escultora francoestadounidense Louise Bourgeois alcanzó la fama internacional en 1982, luego que el Museo de Arte Moderno de Nueva York realizara su primera retrospectiva. Para ese entonces, la artista ya tenía más de 70 años y había disfrutado de una prolífica carrera. Sus esculturas exploran a menudo temas de familia, sexualidad y muerte. En la década de 1990, Bourgeois comenzó a utilizar la araña como símbolo en su arte. Maman fue producida como una edición de seis fundiciones de bronce y mide más de 9 metros de altura. La obra es una oda a la madre de la escultora, que murió cuando era niña, y habla de su fuerza y protección hacia su familia. Entre sus esculturas destacadas están Miedos (1992), Arco de histeria (1993), Maman (1999), en la fotografía.