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El retablo o  políptico de Gante, obra atribuida a los hermanos holandeses Jan y Hubert van Eyck, pintado en las primeras décadas del 1.400, está rodeado de misterios crípticos, robos, divisiones, censuras y recuperaciones en los que tropas SS del nazismo alemán tuvieron su parte en una frenética búsqueda con propósitos místicos, pues sus líderes estimaban que el retablo poseía pistas secretas para la ubicación de diversos objetos sagrados que otorgarían enorme poder a sus propietarios.

Su tema central es la narración bíblica de la redención del hombre por el sacrificio de Jesús, ofreciendo una interpretación de la Teología cristiana desde la Anunciación (en su exterior) hasta la Adoración del Cordero (en su interior). Abierto y desplegada en sus 12 divisiones, mide 340 x 440 cm, siendo uno de los de mayores dimensiones del norte de Europa en el siglo XV.​ Normalmente se mostraba cerrado, pero en las festividades se abría, dejando a la vista los vibrantes colores de la vieja escuela holandesa en el interior.

Una serie de referencias históricas llenan el retablo de un simbolismo escondido, una práctica muy extendida entre los pintores flamencos, junto a referencias a la pintura italiana del Trecento, a Giotto y su contemporáneo, el pintor renacentista Masaccio. Todos estos componentes confieren al cuadro un notable interés, ya que los autores fueron capaces de reelaborar elementos simbólicos dentro de los visibles.

Su aporte innovador, empero, refiere a la representación de la realidad y al desarrollo del espacio pictórico lo que sitúa a la obra como un hito en la historia del arte ya que marca la transición desde la pintura gótica a la del Renacimiento nórdico.

El retablo de Gante tiene una historia compleja. Es un trabajo muy codiciado que ha sido víctima de ataques y al menos seis robos, lo que ha producido que sus diferentes tablas hayan sido desunidas en varias ocasiones, permaneciendo separadas por largos periodos. En el año 1566 se desunió para esconderlo de las revueltas calvinistas, quienes destruían las obras de arte sacro debido a su postura iconoclasta protestante.

En 1794, las cuatro tablas centrales fueron enviadas al Louvre por las tropas de Napoleón. Pero 1815 Luis XVIII de Francia las devolvió como señal de agradecimiento a la ciudad donde encontró refugio. Las alas laterales se vendieron el año siguiente, y tras varias ventas intermedias acabaron en la Gemäldegalerie de Berlín. En 1919, el Tratado de Versalles se cita explícitamente el retablo y obliga a Berlín a devolver las tablas a Gante.

Equipo de los Monument Man recupera el retablo escondido por los nazis en las minas de sal de Altahaussee.

La parte superior del retablo

Políptico de Gante cerrado

Durante la II Guerra Mundial, el ejército alemán trasladó el retablo, junto a otras siete mil obras de arte, a una mina de sal (Altaussee), de donde fueron rescatadas por la unidad MFAA (Monuments, Fine Arts, and Archives program o Monuments Men), grupo de rescate respecto del cual se han realizado incluso un par de películas.​

Actualmente una de las tablas sigue perdida. Se trata de Los Jueces Justos (extremo inferior izquierdo del políptico) que fue robado en el año 1934. El que actualmente se contempla es una copia realizada por el pintor belga Jef Vanderveken en el año 1945.

A partir de 2010, el retablo fue sometido a un proceso de restauración, con apoyo de la Fundación Getty de California. La primera fase concluyó en 2017 y permitió restaurar los paneles traseros de las dos puertas. La segunda, concluida en 2019, restauró los inferiores: los de la derecha -el de Los Peregrinos y el de Los Ermitaños-, la escena central con la Adoración del Cordero Místico, y los Los Caballeros de Cristo y el de Los Jueces Justos.

​En la parte superior del retablo hay cuatro figuras que predijeron la llegada de Cristo. Dos de ellas pertenecientes a la tradición pagana y dos a la tradición bíblica, que dirigen la composición hacia la escena de la Virgen de las tablas inferiores. Las dos mujeres son sibilas (de Cumas y Eritrea), profetisas de la mitología griega. Durante la Edad Media se pensaba que habían anunciado la llegada de Jesús. El poeta Virgilio aparece en la vista abierta del retablo, vestido con una túnica blanca en el panel central de la Adoración del cordero.

Las dos profetisas están encima de la habitación que hay entre el ángel y la Virgen. A los lados, en lunetos, los profetas Zacarías y Miqueas. El nivel inferior enseña, en los paneles laterales, a los donantes arrodillados (Jodocus Vijdt y Lysbette Borluut) y simula dos esculturas de San Juan Bautista y San Juan Evangelista en el centro. Los paneles del segundo nivel muestran el episodio de la Anunciación. A la izquierda se observa al arcángel Gabriel y a la derecha a la Virgen María. La Virgen y el arcángel se sitúan en un interior burgués, donde a través de la ventana se puede apreciar la vida en una ciudad del siglo XV. A través de un examen con rayos X se descubrió que en principio no estaba previsto el techo de madera, sino unos nichos pintados como las figuras inferiores, con ejecución en monocromo.

La Déesis

Las tres figuras centrales de los paneles superiores remiten a la forma iconográfica de la Déesis, propia del arte bizantino, mostrando un Cristo en majestad o pantocrátor con la Virgen y Juan el Bautista a derecha e izquierda. En las tres figuras hay inscripciones con significado teológico: en el trono de María aparece un pasaje que la compara con los astros. La inscripción en el arco sobre Cristo reza «Hic est Deus potentissimus propter divinam majestatem suam»  (Este es Dios todopoderoso por su divina majestad). La corona situada sobre el suelo, evoca el dominio del mundo por Dios.​ Suele considerarse que Hubert van Eyck es el autor de estas figuras más estáticas y monumentales que las demás.​

A los lados de las tres figuras hay ángeles cantores a la izquierda y músicos, a la derecha, vestidos con ropas de liturgia. Junto a ellos, está san Miguel venciendo al demonio y dos profetas sentados en las aristas del hueco portalibros. En el pavimento se muestra la figura del Cordero y otras alusiones a la divinidad.

A los lados de las tres figuras hay ángeles cantores a la izquierda y músicos, a la derecha, vestidos con ropas de liturgia. Junto a ellos, está san Miguel venciendo al demonio y dos profetas sentados en las aristas del hueco portalibros. En el pavimento se muestra la figura del Cordero y otras alusiones a la divinidad.

Los donantes en el cuadro

Los donantes, Joos Vijdt o Vyd y su esposa, Isabelle Borluut eran prósperos comerciantes y funcionario del tribunal de la ciudad. La pareja, ya anciana, patrocinó la monumental pintura. Entre ambos están representados sus santos protectores, san Juan Bautista y san Juan Evangelista, en monocromo.

A petición de Felipe II de España, el pintor Michel Coxcie realizó una copia completa del retablo a mediados del siglo XVI. Este conjunto presidió la capilla del Alcázar de Madrid durante un siglo, entre 1561 y 1661, año en que fue reemplazado por El Pasmo de Sicilia de Rafael Sanzio. El políptico Coxcie se trasladó a un convento de Madrid, luego fue desmantelado y actualmente sus tablas se hallan repartidas en la Real Sociedad Económica Aragonesa del País de Zaragoza (dos paneles) y en museos de Bruselas, Berlín y Múnich.​

No se ha podido aún establecer el grado de participación de Jan y Hubert van Eyck en los distintos paneles . El hermano mayor, Hubert, murió en 1426 y probablemente Jan tomó el relevo. Sin embargo se desconoce el estado de la obra en aquel momento. En 1823 se descubrió en un marco una cuarteta rimada que decía que fue comenzado por Hubert van Eyck «del cual no existe mejor» y que Jan, «segundo en el arte», lo concluyó en 1432. Estas líneas se leen unidas cuando el retablo está cerrado, y la fecha aparece cifrada en un cronograma que se descifra al leer algunas de las letras como números romanos. Los especialistas no dudan que un retablo de esas dimensiones fue realizado con la participación del taller. Se puede suponer que tanto Hubert como Jan practicaban un estilo pictórico parecido, que los colaboradores del taller imitaban.

Un cítrico, no una manzana en la mano de Eva

La Adoración del Cordero Místico

La iglesia católica

Paganos y judíos

La adoración del Cordero

Mártires mujeres

Papas y obispos

El panel inferior central muestra la escena principal, la Adoración del Cordero Místico, representando al Hijo de Dios y su Eucaristía. La composición está basada en un pasaje del Apocalipsis de San Juan:

«Después de esto vi una grande muchedumbre, que nadie podía contar, de todas naciones, y tribus, y pueblos, y lenguas, que estaban ante el trono y delante del Cordero, revestidos de un ropaje blanco, con palmas en sus manos». Apocalipsis (7,9)

La sangre de Jesús es recogida en la copa, lo que se relaciona con el mito del Santo Grial. En el cielo surge la paloma, símbolo del Espíritu Santo, que ilumina la escena. El Cordero está rodeado por catorce ángeles. Delante, la fuente de la vida de la que nace un arroyo, cubierto de joyas.

En la escena se observa una campiña con una ciudad al fondo. Esta campiña presidida por el trono del Cordero es un espacio que alberga un despliegue de numerosas figuras y detalles prodigiosamente concretos. Los cuatro grupos que adoran al Cordero son:

  • Un grupo de judíos, sosteniendo el Libro Sagrado. Junto a ellos, los paganos, representado por sus caras orientalizantes y diversidad de sombreros y tocados. Dentro de este grupo, destaca la figura de blanco que pudiera ser probablemente el poeta romano Virgilio.
  • La iglesia católica, donde figuran los doce Apóstoles en primer término y detrás santos y papas. Se reconoce entre los santos a San Esteban portando las rocas con que fue martirizado.
  • Mártires masculinos, portando palmas.
  • Mártires femeninos, que también portan palmas.

El paisaje representa el Jerusalén celestial. Hay plantas parecidas a las mediterráneas. En el horizonte se ven colinas, montañas y ciudades, creyéndose reconocer en la torre que queda detrás del altar el campanario de Utrecht.

Junto al panel central hay paneles laterales que también representan a grupos de personas: a la izquierda, Los Jueces Justos y a los caballeros cristianos. A la derecha, los ermitaños y peregrinos, acompañados por el gigante San Cristóbal, patrón de los viajeros. El panel de los jueces justos fue robado en 1934 y a pesar de las investigaciones y de las denuncias sobre su paradero, se cree destruido. Fue reemplazado en 1945 por una copia hecha por Jef Vanderveken.

La censura Habsburgo

Los paneles superiores de los extremos representan a Adán y Eva, a izquierda y derecha respectivamente. Están desnudos, no idealizados.​ Se trata de los primeros desnudos monumentales en la pintura flamenca.​ La escena no muestra los elementos iconográficos tradicionales como el árbol, la serpiente, u otras plantas y animales del jardín.  Eva sostiene la fruta por la que fueron expulsados del Jardín del Edén, que, en este caso, no es una manzana, sino una fruta cítrica. Su vientre hinchado hace referencia a su papel como madre de toda la humanidad. Sobre Adán y Eva se ilustran las consecuencias del pecado original. A la izquierda, La ofrenda de Caín y Abel, y a la derecha el asesinato de Abel en manos de su hermano Caín.

Cuando en 1781 el emperador José II de Habsburgo visitó la catedral de San Bavón, encontró los personajes de Adán y Eva de un naturalismo desagradable. Con este motivo esas tablas se separaron y fueron depositadas en los archivos de la catedral. En el siglo XIX, las representaciones desnudas  volvieron a sufrir la censura, y los paneles fueron sustituidos por reproducciones vestidas realizadas por el pintor belga Victor Lagye, que aún se conservan en la catedral de Gante.