No es la primera vez que un robo inspira una película. Pero un robo realizado por un «buen hombre» que se lleva un cuadro a su hogar y después de cuatro años lo devuelve, solo la puede contar Christopher Bunton, cuyo abuelo sustrajo el famoso «Retrato del duque de Wellington» de Goya de la National Gallery de Londres y en en 1965 fue devuelto por el propio autor del robo
Seis décadas después, su nieto, Christopher Bunton, recuerda que su padre le contó a grandes rasgos la historia cuando tenía 14 años, y él investigó y propuso la idea de hacer una película. «Sentí que mucha de la información que se difundió públicamente era precisa, dijo a BBC Mundo, pero gran parte era especulación y un poco injusta con mi abuelo».
El cuadro del duque de Wellington «fue sacado de esta galería y pasó cuatro años y medio en la vivienda de mis abuelos en Newcastle (Inglaterra)», dice. «Es un titular increíble, pero para mí lo importante era incluir el punto de vista de mi familia en la historia y los factores que influyeron en la toma de decisiones de mis abuelos. Realmente se trata de un drama familiar y de la lucha de la clase trabajadora«.
Los eventos relatados sirvieron de inspiración para el filme del director Roger Michell, «El Duque», protagonizado por Jim Broadbent y Helen Mirren.
El héroe de la historia es el abuelo de Christopher, Kempton Bunton, padre de cinco hijos que había dejado la escuela a los 13 años y tenido una variedad de trabajos, incluido taxista. «Era un buen hombre a pesar de todos sus defectos y quería hacer lo mejor para su familia, pero también quería ayudar a las personas que necesitaban apoyo», agrega Bunton.
Una de sus pasiones era la BBC. Más de una vez se había negado a pagar la licencia o impuesto que existe en el país para ver los canales de televisión de la cadena británica. «Estaba convencido de que la televisión era una cura para la soledad de los jubilados y veteranos de guerra y en ese momento no había mucho más para las personas que estaban aisladas y solas. Sentía que la BBC debería estar disponible sin costo para todos los que la necesitaran, y el robo fue parte de su campaña para otorgar licencias de TV gratis para jubilados».
El año del robo, el «Retrato del duque de Wellington» había estado en las noticias. Charles Bierer Wrightsman, magnate petrolero estadounidense y coleccionista de arte, lo había comprado en una subasta por US$390.000 (unos US$3,5 millones de hoy) y planeaba llevárselo para EE.UU. El gobierno británico decidió comprar la obra por igual suma, para evitar que saliera del país, y gracias a ello había llegado a la National Gallery hacía poco más de una semana. Así, tras extraerla, Kempton Bunton exigió que se donara la suma de £140.000 para pagar licencias de TV de gente pobre y que se les otorgara amnistía (a quienes no pagaban la licencia les imponían penas de cárcel).
Sin embargo, la petición fue ignorada y la pintura fue devuelta en 1965 por el propio autor del robo.
Sin embargo, algunos de los hechos que se revelaron en ese momento no tenían mucho sentido. Pero, lo que al principio pareció una travesura cómica fue algo más que un robo de arte improbable. El juicio de Kempton Bunton marcó un hito histórico.
El argumento de la defensa fue que, esencialmente, que Kempton había tomado prestada la pintura durante unos años. Pero años después, esto llevó a que se agregara un nuevo delito al código cuando se reescribió la ley de robo en 1968, «cualquier persona que sin autorización legal sustraiga cualquier artículo exhibido al público… será culpable de un delito». Así, la eventual condena de Kempton Bunton fue por el robo del marco, que no fue devuelto a la Galería Nacional. Pasó tres meses en prisión y murió una década después, en 1976.
No obstante la noble motivación social y el hecho que la confesión y el juicio de Kempton Bunton lo hicieron, brevemente, famoso, para la familia en Newcastle, que luchaba por salir adelante, era más complicado.
Helen Mirren interpretó el papel de Dorothy Bunton, la esposa de Kempton. (PATHÉ UK)
Broadbent y Helen Mirren en el estreno de la película «El Duque» en la National Gallery de Londres en febrero. (JAMES MANNING/PA WIRE)

Jim Broadbent interpreta a Kempton Bunton en la comedia dramática «El Duque». (PATHÉ UK)
Christopher reconoce que para él su abuelo es un héroe, aunque no responde lo mismo por su padre. «No es algo de lo que mi familia esté orgullosa, y creo que ahora que se ha convertido en algo positivo, es algo de lo que podemos estar orgullosos en el futuro». «Es un personaje contradictorio. Es simpático pero no es un superhéroe», concluye.
El Cuadro
El duque de Wellington (1769-1852) lideró las fuerzas británicas que lucharon en España durante la guerra de la Independencia y venció a las tropas francesas de José Bonaparte en la batalla de Vitoria, en 1813. Goya pintó este retrato en Madrid, durante la breve estancia del Duque en esa ciudad. El artista le añadió las condecoraciones del Toisón de Oro, la Cruz de Oro militar, la Orden del Baño, la Orden portuguesa de la Torre y la Espada y la Cruz española de San Fernando.
Las medallas están pintadas con la desenvoltura típica de las últimas obras de Goya. Se cree que Goya aplicaba el pigmento con brocha, esponja, dedos o incluso el mango de una cuchara. El rostro del Duque está pintado con gran precisión haciendo de este cuadro uno de los más refinados retratos del pintor.
El duque de Wellington
1812 – 1814
Tabla. 1,64 x 0,52
National Gallery, Londres.