La Asociación Chilena de Joyería Contemporánea, Joya Brava, quedó a cargo de organizar la Versión 2024 de la Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea, evento internacional que se ha realizado con anterioridad en Buenos Aires de la mano del colectivo de joyeros trasandinos.
Según informó a DF, la diseñadora, orfebre y presidente de la entidad gremial, Rita Soto, se trata de uno de los grandes desafíos para la asociación chilena pues el encuentro se realizará por primera vez en Chile. “Va a ser un mega evento”, dice la artista indicando que, aunque todavía faltan dos años, ya están trabajando para definir el tema, buscar fondos de financiamiento, encontrar los lugares y afinar los detalles.
La exposición, que es el corazón de la Bienal y a la que se accede a través de concurso, cuenta a su alrededor con un amplio circuito de acciones, intercambios y conexiones que se complementan con una serie de exposiciones online, nacidas durante la pandemia y que se mantendrán en la cuarta versión que se llevará a cabo en Chile.
Rita Soto añadió que la Bienal sorprende al gremio de joyeros reunidos en Joya Brava en pleno proceso de profesionalización del sector, recordando que en Chile no hay academia en este ámbito. «La enseñanza de la orfebrería no viene de las universidades o de las instituciones, entonces lo que hemos querido hacer es que nuestras socias accedan a espacios de experimentación”, señala.
Joya Brava (@joyabravachile) o Asociación Chilena de Joyería Contemporánea, tiene por objetivo agrupar a los joyeros para incentivar y fomentar el creciente desarrollo de la orfebrería contemporánea chilena, así como insertar este arte en el ámbito cultural chileno y extranjero.
Para tales efectos Joya Brava ha invitado a profesionales de distintos lugares del mundo a hacer workshops que terminan en exposiciones y sirve para generar nuevas audiencias. “Cuando cuentas de qué se trata esta joyería artística, siempre hablas de la triangulación entre el creador de la pieza, el que la porta y el espectador. Uno como artista, como creador, siempre está expresando algo en lo que hace, no es un trabajo mecánico, no es un trabajo seriado, cada pieza es muy única y se trabaja bajo un concepto. Propones algo. Lo especial de la joyería artística, empero, es su portabilidad”, explica.
Soto estudio diseño industrial en la UTEM y aprendió joyería en metal con su padre, que es orfebre. Tras terminar la universidad se dedicó al diseño, pero nunca dejó de lado este oficio heredado. Trabajando en la UTEM tuvo que relacionarse con talleres y artesanos, momento en el que desarrolló la idea de la asociatividad entre ambos oficios.
Trabajó en la región de O’Higgins con artesanas que elaboran la teatina, la fibra con la que se tejen, por ejemplo, las chupallas; en Chimbarongo, donde se trabaja el mimbre, y también indagó en el mundo del tejido con crin de caballo, con una técnica originaria de Rari, en la región del Maule. Con todos estos conocimientos, Rita formuló su propia mirada como joyera, donde combina la artesanía, arte y diseño, con un lenguaje único y contemporáneo.
Soto estima que en Chile todavía hay poco público para estos productos, razón por la que la mayoría de quienes se dedican a este oficio comercializan en el extranjero, a través de galerías especializadas que se mueven en distintas ferias. Su trabajo cabe en la categoría de joyería artística, un medio de expresión que se basa en la investigación y experimentación con materiales, conceptos y procesos. Sus creaciones son esculturas portables, un nicho que en Chile todavía no tiene la fuerza que se ve en Estados Unidos o Europa, pero que ya empieza a aparecer en Latinoamérica.
El trabajo de Rita, además de haber sido expuesto en ferias en países como Argentina, España, Rumania, Francia y Alemania, puede conocerse en plataformas online especializadas, como Klimt02 (klimt02.net) y Art Jewelry Forum (artjewelryforum.org). También fue finalista del concurso de artesanía contemporánea Loewe Craft Prize, en 2018. “Esos espacios de difusión, de exhibición, son muy relevantes -concluye- porque empiezas a aparecer en estos circuitos. Por ejemplo, después de ser finalista en Loewe me invitaron a una bienal en Corea”.
(Foto principal: «Parasito existencial», Rita Soto)


