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Considerada como la estructura arquitectónica más icónica de la antigua Roma imperial, el Coliseo -llamado así por su cercanía con el Coloso de Nerón- o Anfiteatro Flavio, ubicado al este del Foro Romano, fue construido en el siglo I de nuestra era y fue el más grande stadium de los que Roma edificó a través del Imperio.

Su construcción se realizó con bloques de travertino, hormigón, madera, ladrillo, piedra, mármol y estuco. Poseía un aforo para unos 65 mil espectadores, con ochenta filas de gradas, y ofrecía diversos entretenimientos: concursos de gladiadores, simulacros de batallas navales, caza de animales, ejecuciones, recreaciones de batallas famosas y dramas basados en la mitología. El edificio dejó de emplearse para estos propósitos en la Alta Edad Media y más tarde, sirvió como refugio, fábrica, sede de una orden religiosa, fortaleza y cantera

El Coliseo se usó durante casi 500 años, hasta el siglo VI, bastante más tarde de la tradicional fecha de la caída del Imperio romano de Occidente (476 d. C.). Hoy en día, es una de las atracciones turísticas más populares de Roma, a pesar de haber sido dañado por terremotos y ladrones de piedras a lo largo del tiempo. El Coliseo, junto con todo el centro histórico de Roma, fue admitido en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980. El 7 de julio de 2007 fue reconocido como una de las siete nuevas maravillas del mundo moderno.