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Uniendo la escultura con el retrato y utilizando cables de hierro, acero inoxidable, latón y cobre, el escultor rumano Darius Hulea, recoge magistralmente en sus obras lo contemporáneo y lo clásico.

En sus manos cobran vida rostros humanos inspirados en la historia y la mitología y tomando los bocetos de los antiguos maestros como inspiración, Hulea trueca la rapidez y fluidez del dibujo en formas tridimensionales.

No obstante la rigidez de su medio, sus esculturas revelan soltura y espontaneidad que no suele asociarse al metal. Piezas de Hulea toman la forma de un hombre con pelo largo y barba, en que los alambres adoptan la apariencia de largos y rebeldes mechones movidos por el viento.

Las inspiraciones y referencia de Darius son de familia; tanto su abuela como su bisabuela tejieron geométricas telas tradicionales que todavía se usan, mientras su abuelo trabajó con herramientas agrícolas, lo que le dio a Hulea temprana visión del poder del acero.

Para imitar el aspecto de la piel en estos desafiantes materiales, Hulea fusiona las piezas en una forma sólida similar a una placa, en lugar de dejar los alambres como hebras largas e individuales, dejando como única evidencia de estos un exterior lleno de textura, que le da una superficie táctil a la escultura.

Su proceso creativo parte de un boceto que crea con alambres de diferentes grosores y en lugar de ver las líneas fragmentadas en el papel, las coloca en tres dimensiones para crear el aspecto y emoción que busca el artista.

En entrevista con Culturainquieta, el artista explica que, “Durante mi segundo año de universidad, descubrí que los grandes artistas de la historia moderna utilizaban el principio de dibujar en el espacio o dibujar el espacio a través de diferentes estructuras metálicas. Algunos, como Picasso, utilizaron materiales reciclados o, como Calder o David Smith, materiales industriales. Ese momento fue el punto de inflexión de las esculturas que estoy haciendo ahora. […] para mí, este tipo de dibujo es lo que encontramos en los bocetos de los grandes artistas del Renacimiento como Miguel Ángel y Da Vinci, composiciones serias y realistas que cualquiera puede entender”.

Al trabajar con metal, Hulea encuentra su libertad artística; líneas finas pueden crear sombreado, mientras cables más gruesos producir contornos en negrita. “Espero que la gente entienda que no hago nada más que dibujar de una manera nueva, en un material duradero del pasado y, así, explorar e investigar como artista renacentista y moderno, encontrando ejemplos tridimensionales que nos describen ahora, en una historia del pasado”.