El cine chileno brilló en el prestigioso Festival de Cannes con La misteriosa mirada del flamenco, la ópera prima de Diego Céspedes, que se llevó el máximo galardón de Una Cierta Mirada, la segunda sección más importante del certamen. El filme narra la lucha de un grupo de mujeres transgénero en un pueblo remoto del desierto chileno en los años 80, cuando el sida comenzaba a devastar comunidades. En ese lugar, la enfermedad es vista como una «peste» que se transmite con la mirada, convirtiendo a los primeros afectados en marginados.
Al recibir el premio, Céspedes, de 30 años, reivindicó el esfuerzo y la resistencia de su comunidad: «No se espera que gente como nosotros llegue aquí, pero lo hicimos, con todas las locas de abajo, sin invitación. Este premio celebra la obstinación sin miedo por existir tal y como somos», expresó emocionado.
Por otro lado, Colombia también celebró con Un poeta, dirigida por Simón Mesa Soto, que obtuvo el premio del jurado. La película sigue a Óscar Restrepo, un escritor frustrado que, hundido en la depresión y el alcohol, encuentra un nuevo propósito al conocer a Yurlady, una joven poeta con gran talento. Mesa Soto, de 39 años, destacó las dificultades de hacer cine en su país y dedicó el reconocimiento a quienes luchan por contar historias: «Este premio es acerca de todos nosotros», declaró.


