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“En 1912 no era yo el pintor de la familia. Era mi hermano mayor, el que con sus espléndidas copias a la acuarela sacaban de apuro a mis padres para sus regalos de circunstancias. Pero, sucedió que un buen día mi hermano desafiando el tumulto de los otros salió de su “taller” para copiar, por primera vez, un cuadro pintado al óleo. Viéndolo avanzar en su trabajo yo iba teniendo cada vez más la seguridad que podría también hacerlo. Cuando terminó en medio de la admiración fraternal, aseguré que podía hacerlo mejor… pero que iba a copiar un cuadro más difícil… Me hermano aceptó el desafío y me entregó telas y colores, estimulándome para que lo ensayara. Y en una tarde hice una copia cuatro veces mayor que el modelo, usando, por vez primera, el óleo como medio. Visto lo cual mi hermano me regaló sus materiales y no pintó nunca más…»

Así recuerda Camilo Mori en su autobiografía el momento en el que descubrió y dedicó su vida al arte que lo llevaría a transformarse en 1950 en Premio Nacional de Arte, mención Pintura, del Ministerio de Educación, Santiago, Chile, tras un largo proceso en el cual además formó y tomo parte del destacado grupo de artistas plásticos chilenos Montparnasse.

Camilo Mori Serrano nació el 24 de septiembre de 1896 en Valparaíso, Chile. Mori estudió en el Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso. “Pintor de paisajes en mi primera hora, ya en el Salón de 1916 se me dio una 3ª medalla por un autorretrato”, señala tras dos años en Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile en 1914, de la que fue expulsado por haber persistido en una huelga contra el director, el periodista Joaquín Díaz Garcés. No obstante, en ese período fue alumno de Juan Francisco González, Alberto Valenzuela Llanos y el artista español Fernando Álvarez de Sotomayor.

De vuelta en Valparaíso “seguí pintando mis cerros, mi puerto plagado de veleros y vapores, y más de algún retrato” hasta que en 1918, tuvo un romance con Maruja Vargas (1901-2005), hija de un general del Ejército y prefecto policial de Valparaíso, quienes vivían en el lujoso Palacio Polanco. De esta relación sentimental, a la que el padre de Maruja se opuso ferozmente, surgió la pintura La viajera, una de las obras más destacadas del artista. De la desilusión, Mori recuerda su “exposición de despedida, aventurándome, y logré partir a Europa. Y vivo en Italia, en París, en España, y sueño en la conquista de un nombre, mientras perdura y persiste en la nostalgia el rostro de la mujer amada”.

En 1920, en Europa, recorriendo varias ciudades y estableciéndose finalmente en París continuó sus estudios en talleres y academias libres. Se integró al ambiente artístico del barrio Montparnasse de París, Francia. Mientras estudiaba en las Escuelas Libres organizadas en el lugar, conoció y entabló amistad con Juan Gris y Pablo Picasso, aunque fue su encuentro con la obra de Paul Cézanne el que, en definitiva, más influyó en sus ideas acerca de pintura.

Además, en esta estadía Mori se vinculó con otros artistas e intelectuales chilenos, entre ellos Luis Vargas Rosas, Henriette Petit, Julio Ortiz de Zárate, Juan Emar y José Perotti, quienes formarían posteriormente el Grupo Montparnasse, reunidos en torno a las innovaciones de las vanguardias europeas (sobre todo el postimpresionismo y el fauvismo) y experimentaban el mismo rechazo por el ‘romancismo criollista’ de moda en Chile a través de la inclusión de nuevos referentes que rompieran con el realismo académico imperante. En esta época Mori produjo sus obras más recordadas.

En 1928 fue nombrado por Carlos Isamitt como Subdirector del Museo Nacional de Bellas Artes, cargo que ejerció por menos de un año ya que, en 1929, regresaría a París, esta vez comisionado por el gobierno como inspector de un grupo de veintiséis profesores y alumnos, enviados a continuar con sus estudios luego del cierre de la Escuela de Bellas Artes. Estos artistas serían reconocidos posteriormente por la historia del arte local como la Generación del 28.

En este segundo viaje, Mori se relacionó con exponentes de la Escuela de París y con cubistas de la época como Pablo Picasso (1881-1973) y Georges Braque (1882-1963), y se perfeccionó en la producción de afiches y carteles publicitarios, entre los cuales, el abogado y vicepresidente del Comité de Inversiones Extranjeras, Matías Mori Arellano, descubrió en 2012 más de cincuenta diseñados por su abuelo. Entre estos trabajos Mori Arellano descubrió pósters que difundían exhibiciones de arte, iniciativas de la Corfo y productos de marcas privadas.

Pero además de estas temáticas, Camilo Mori incursionó en el mundo del afiche político que indujo una reunión del nieto del pintor con el diputado comunista Guillermo Teillier, en el ex Congreso, para mostrarle un póster original realizado por su abuelo con motivo de los 50 años de la fundación del PC de Chile.

En 1937, Mori viajó a Estados Unidos y se radicó allí por dos años. En esa estadía se hizo cargo de la decoración del Pabellón de Chile en la Feria Mundial de Nueva York de 1939.

Campaña contra el alcoholismo-1945-Camilo Mori

Afiche de campaña presidencial de Salvador Allende en 1952-Camilo Mori

Afiche para relanzamiento del diario del PC El Siglo (1940) e Isotipo para la Municipalidad de El Quisco-Camilo Mori

Pintor ecléctico

La obra pictórica de Mori se caracteriza por su eclecticismo: en sus sesenta años de actividad no sólo incursionó en diversos géneros como el retrato, la naturaleza muerta y el paisaje, sino que además trabajos postimpresionistas y vanguardistas, que lo alejaron de una concepción mimética del arte y acercaron al surrelismo. En los años 1950 abandona el figurativismo que hasta el momento había sido distintivo en su producción, para explorar las posibilidades del arte abstracto.

En paralelo a su pintura también desarrolló una prolífica obra gráfica como «afichista», experimentando con diversas técnicas, entre ellas el pincel seco y el aerógrafo. Justo un año antes de morir, en septiembre de 1972, el fundador del Grupo Montparnasse escribió sus memorias como pintor y de cómo se hizo camino en el difícil mundo del arte. Los escritos quedaron guardados por su familia durante años, los que se publicaron por primera vez en el libro Camilo Mori, de los investigadores Samuel Quiroga y Lorena Villegas, que recoge su obra pictórica más conocida y la que ha permanecido en colecciones privadas, además de los afiches que diseñó para diversas campañas, como la de Salvador Allende a la presidencia y gubernamentales en contra del alcoholismo.

Falleció el 7 de diciembre de 1973 en la ciudad de Valparaíso, Chile.