

Finalmente, inaugurada la exposición, se realiza el viaje al oasis más árido habitado en el planeta, Quillagua, donde tienen la posibilidad de experimentar el estar insertos en el desierto. Asimismo, está programado visitar la zona de los geoglifos, el tranque Sloman, patrimonio industrial de la zona y al atardecer el valle de los meteoritos.
Wyskiel informó que hasta el momento hay de 20 artistas confirmados de diversos lugares del mundo, y el número puede ir aumentando, entre ellos creadores de Eslovaquia, Hungría, Ucrania, Irán y Senegal. Dijo que la Bienal busca seguir expandiendo sus vínculos con artistas de Centroamérica, África y Asia.
Indico que habrá doce o trece espacios expositivos tradicionales como la Biblioteca Regional, Fundación Minera Escondida en Antofagasta y San Pedro de Atacama, Instituto Profesional AIEP, Parque Cultural Ruinas de Huanchaca, Empresa Portuaria de Antofagasta (EPA), pero se han añadido nuevos como FITZA, en pleno centro de Antofagasta, y con gran expectativa estamos acompañando a la Agrupación Providencia, simbólico espacio que acogería tres exposiciones que tienen relación directa con lo sucedido en Chile después del 11 de septiembre de 1973.
Otro desafío para el próximo año es tener por primera vez una exposición en Mejillones, donde está pronto a entregarse el próximo año el remodelado Museo de Historia y Naturaleza, donde existe el compromiso para tener un espacio expositivo. Lo mismo en Tocopilla, donde habrá una residencia de perfil pedagógico para compartir con la comunidad los resultados de dicha co-producción.
Dagmara Wyskiel, directora de la Bienal de Arte Contemporáneo SACO 1.1 Golpe.

