El reconocido actor de cine mexicano-estadounidense, Anthony Quinn (Chihuahua, México, 21 de abril de 1915-Boston, Massachusetts, 3 de junio de 2001) ingresó al mundo del cine a través de la pintura, una faceta poco conocida del premiado protagonista de filmes como “Zorba, el griego” o “Lawrence de Arabia”, entre los muchos personajes caracterizados en sus más de 50 películas y 60 años de actividad en las pantallas y de entre los cuales también brindó su versión del destacado pintor francés, Paul Gauguin, en «Lust for Life» (1956), papel que le brindó su segundo Óscar como actor de reparto.
Los padres de Quinn fueron Francisco Quinn, de origen irlandés, y Manuela Oaxaca, mexicana descendiente de aztecas. Su padre participó en la Revolución mexicana en la que combatió al dictador Victoriano Huerta, al lado de Pancho Villa, y conoció a Manuela durante los desplazamientos del ejército revolucionario. Manuel concibió a Anthony, pero su padre continuó por un tiempo en compañía de los restos de dicha formación.
Separados por la Guerra civil, a muy temprana edad y luego que sus padres volvieran a reencontrarse, su familia se trasladó a Texas y luego a Los Ángeles, California, donde Quinn vivió su primera infancia en Boyle Heights y en Echo Park en medio de una dura pobreza, tras fallecer su padre, de quien Anthony tenía una adorada admiración. Huérfano y con su madre oficiando en distintos trabajos manuales, este debió laborar desde muy niño para ayudar al sostén del hogar.
En su adolescencia, comenzó a interesarse por el arte e intentó ser retratista de estrellas de cine. Dibujaba a actores de su elección a partir de fotos de periódicos y se las enviaba por correo. Solo Douglas Fairbanks le respondió y a vuelta de correo recibió 10 dólares por su boceto.
Luego de trabajar como obrero de la construcción, carnicero y boxeador -medía 1,88 mts- a los 17 años de edad se casó con Silvia, de mejor posición social y 17 años mayor que él, quien lo introdujo en el estudio del arte y la filosofía. Para esa edad, aún era trabajador de la construcción y Silvia le hizo tomar clases de dicción para mejorar su expresión oral y mejorar sus rústicos modales.
Admirador de Picasso desde temprano, su estilo estuvo muy influido por el pintor español y buena parte de sus muchos trabajos muestran su acercamiento al cubismo, no obstante su gran cantidad de retratos y paisajes realistas, una vocación que, por lo demás, no obstante su prolongada y fructífera carrera como actor, nunca dejó de practicar hasta avanzada edad, incluso, adentrándose en la escultura pasado los 50 años. Desde entonces, cada vez que iba a rodar, hacía esculturas con «trozos de madera o de piedra» que se encontraba mientras esperaba a que montaran las cámaras y dijeran ¡acción!, según cuenta su tercera y última mujer, Katherine Quinn.
Katherine encabeza la fundación que lleva el nombre del actor, ganador de dos premios Oscar y ha promovido la muestra de sus trabajos en diversas exposiciones individuales en Estados Unidos y Europa presentando más de un centenar de obras del artista. «Lo que mucha gente no sabe de Anthony Quinn es que, al principio de su vida, cuando era un chico joven, quería ser artista y arquitecto, no actor», ha explicado Katherine, que se casó en 1997, cuando él tenía 82 años y ella 34.
Esta ha dicho que, para su esposo, el arte era “la verdadera pasión de su vida” y se consideraba un «artista del mundo». Katheine estima que en sus trabajos se observa la influencia de su crianza en Los Ángeles, «en un medio humilde y discriminatorio», así como también, el impacto de sus muchos viajes por Europa y el Medio Oriente. «La gente lo fascinaba y, aunque pintó naturalezas y paisajes, lo que más le interesaba eran el cuerpo humano, las caras de los humanos», ha dicho, añadiendo que “la influencia de Picasso y Matisse se puede ver en sus pinturas cubistas y muy coloridas obras”.
Durante toda su vida siguió dibujando «como una expresión de sus emociones, de su alma», según su viuda. El célebre actor viajó mucho para filmar películas, pero en todos los lugares que visitó «se empapó» de la cultura y adquirió obras de artistas africanos, indios, egipcios y europeos.


Pieza de mármol expuesta en Londres y se vende por 55.000 libras (92.199 dólares)

Connie Mourtoupalas, quien hizo de curadora en alguna de sus muestras, ha afirmado que trabajar en esas preparaciones le permitió observar de cerca “el alma de Quinn” y ver a un hombre «que luchó por su vida y su arte». «Luchó contra dificultades y tragedias y es por eso que logró una brillante interpretación de Zorba, porque (el actor y el personaje) fueron similares en sus tragedias al perder ambos a un hijo. Quinn y Zorba eran hombres orgullosos y apasionados, que ni siquiera enfrentados a la tragedia y la pérdida dejaron de disfrutar de la vida”, dijo en una entrevista.

