

Propietarios de cuadros realizados por el Colectivo Bandurrias en la Isla Quemchi y traspasados mediante trueque.
Pero el proyecto Pintura de Cambio no solo fue pintura y trueque. También resultan relevantes las interacciones, discusiones, testimonios y paisajes que los acompañaron y que fueron registrados en video, fotografía y escritura. La edición de dicho material posibilitó la realización de un libro y un video, los que fueron distribuidos en Quehui durante agosto recién pasado. Bajo la lógica de las luces y sombras que componen la realidad visual que experimentamos delimitada por el lenguaje y las definiciones de nuestro entorno, Pintura de Cambio buscó difuminar los límites entre dicho medio natural, su representación, la actividad productiva y cultural de Quehui y las relaciones humanas entre sus habitantes y las artistas.
Las artistas, señala la nota, buscaron realizar lo que para ellas es el arte: “aquello que escapa a cualquier categorización precisa (no es casualidad que el debate entorno a “qué es el arte” lleve desarrollándose por varios milenios sin llegar jamás a puerto). Es, por lo mismo, aquello que delata el carácter ficcional de las categorías».

