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La feria de artesanía tradicional organizada por la Fundación Artesanías de Chile, realizada a fines del 2021 en la la Casa Velasco fue un éxito total.

La colonial mansión fue antiguamente sede de la presidencia del Senado y del Tribunal Constitucional y hoy sirvió de escenario para hacer la primera versión de La Casa Artesana.

Claudia Hurtado, directora ejecutiva de la fundación a cargo de la edificación desde 2018 destacó que durante los tres días de muestra el lugar recibió más de 2.500 visitantes, a pesar de la pandemia.

La fundación se trasladó junto a otras dos organizaciones a la Casa Velasco en 2016. Tres años después quedaron solos y surgió la idea de convertirla en un museo, proyecto que implicó la restauración de la fachada, junto al Grupo Praedio y María Jesús Guridi, de un edificio que tiene ya casi 300 años de historia.

“La casa siempre ha tenido mucho atractivo”, señala Claudia Hurtado. “La gente pasa y toca el timbre porque la quiere conocer, pero muchos piensan que está abandonada”. “El impacto para el barrio ha sido muy significativo”, agrega, afirmando que «de a poco las personas han ido entendiendo que estos espacios no son para rayarlos, sino para admirarlos».

Nuevos modelos de negocios

Claudia Hurtado cuenta también que en estos cuatro años han pensado mucho en nuevos modelos de negocios para la fundación, que se financia a través de la subvención presidencial, el Ministerio de las Culturas, un convenio con el Ministerio del Trabajo (que les permite capacitar a 200 artesanos en los territorios) y los márgenes de ganancias de las siete tiendas de Artesanías de Chile.

Durante la pandemia y con todos los locales cerrados decidieron enfocarse en fórmulas para generar más recursos  través de programas de fomento productivo en ocho regiones, lo que en muchos casos significó incorporar a nuevos exponentes”. Este esfuerzo permitió que el fondo de compra creciera de 240 millones -que era el que existía en 2018- a más de mil millones de pesos.

Mural de Javier Barriga

Uno de los primeros pasos en el proceso de mejoras a la casona fue un mural en el muro medianero (en la fotografía), que se le encargó al artista Javier Barriga -conocido por los murales realistas que ha hecho en Santiago- y que honra a la mujer artesana, ya que el 80% de los artesanos de la red de la fundación son mujeres que viven en zonas rurales.

En la pintura se puede ver a la textilera de la región del Maule, Fresia Gangas.

La realización del mural y de La Casa Artesana, fueron los hitos que preceden a la apertura oficial de la Casa Museo. En marzo próximo se convertirá en un espacio abierto a todo el público, dedicado a la artesanía tradicional.

La idea es que todos los visitantes puedan conocer la colección patrimonial de artesanía de la fundación, tomar talleres de artesanías tradicionales y transformar el lugar en un espacio de encuentro para los artesanos.

“Queremos que la artesanía, recogiendo este espíritu de lo hecho a mano, de la sensibilidad, pueda transmitirse también en este espacio. Que las personas puedan ir, sentarse, trabajar, que realmente sea un museo vivo, donde se pueda sentir ese vínculo con la artesanía y también con nuestra historia”, dice Claudia Hurtado, quien en el mismo mes de marzo terminará su periodo como directora ejecutiva de la Fundación.

“Yo considero que si los museos no tienen este vínculo más contemporáneo, más actual, terminan siendo espacios bastante muertos. El vivirlo, experimentarlo, hace la diferencia. Sobre todo con la artesanía, que es algo bastante cotidiano”.