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Con el arribo de septiembre, tanto en los campos como en las ciudades del país emerge con fuerza la figura del huaso chileno, ataviado con sus mantas de tres colores, sombreros alerones de copa baja de estilo cordobés andaluz de paja (chupalla) o género afelpado, zapatos de taco y espuelas las que, sin embargo, eran usanzas del más reducido grupo de la elite hispana de los siglos XVIII y XIX, mientras que el campesino mestizo utilizaba un bonete de ala corta, denominado Bonete Maulino, dado que la producción de cuelchas (trenzas de pajas de trigo) y las propias chupallas eran completamente confeccionadas a mano por mujeres de la zona e Itata con diversas técnicas y que ha sido muy bien ilustrados en los grabados de la época de J.M. Rugendas (1802-1858) y Claudio Gay (1800-1873).

La pintura representativa de diversos artistas extranjeros y chilenos ha dejado referencias inestimables respecto de los hechos y costumbres del Chile colonial y republicano previos a la invención y uso masivo de la fotografía. Una tradición de corte positivista importada desde Europa y que permitió a reinos e imperios del viejo continente conocer desde la lejanía las riquezas naturales, nuevas especies botánicas y zoológicas, así como nuevos territorios que dichas monarquías habían ido integrado en sus procesos de conquistas.

Así, desde Europa, llegaron a Chile en el siglo XIX diversos dibujantes y pintores que permanecieron considerable tiempo en el país y aportaron con una amplia producción artística tales como Carlos Wood, John Searle, Claudio Gay, Camilo Domeniconi, Ernest Charton, Juan Bianchi, Johan Heinrich Jenny, Augusto Borget, Giovatto Molinelli, Alexander Simon, Otto Grashof, Theodor Ohlsen, Thomas Somerscales y Juan Mauricio Rugendas, entre otros.

Este último, originalmente bautizado Johann Moritz Rugendas (lease Ruguendas) y conocido en Chile como Juan Mauricio Rugendas, nació el 29 de marzo de 1802 en Augsburgo, Alemania y tras haber estudiado en la Escuela de Arte y Dibujo de Augsburgo y la la Academia de Múnich, viajó a Brasil como dibujante de una expedición científica al Brasil organizada por el Barón Georg Heinrich von Langsdorff. Volvió a Paris, donde conoció a Alexander von Humbolt y luego a Roma, Haití y México, desde donde, expulsado por motivos políticos, llegó en julio de 1834 a Valparaíso y consiguió permiso de parte del Presidente de Chile, José Joaquín Prieto, para visitar el territorio de la República con el objeto de levantar planos topográficos.

Durante su estadía en Chile, fue autor de numerosas pinturas costumbristas, entre ellas la Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla para la Fiesta Nacional de 1837, cuadro que el artista donó para la reconstrucción del país tras el terremoto de 1835. Colaboró con Claudio Gay en la ilustración de dibujos naturalistas, de tipos y costumbres, así como de paisajes del país, para el Atlas de la Historia Física y Política de Chile. Entre ellas destacan los retratos de criollos, mulatos e indios, su indumentaria, la representación del paisaje urbano, los temas históricos y patrióticos, entre otras escenas.

En 1835, Juan Mauricio Rugendas, mientras se estaba desplazando para realizar cuadros con paisajes y personajes chilenos, de visita en Talca, en una tertulia realizada en casa de Isidora Zegers, conoció a Carmen Arriagada, destacada mujer local hija de una familia amiga de O’Higgins, San Martín y los Carrera, considerada una de las primeras escritoras feministas del país quien, casada con otro alemán, el militar Eduardo Gutike, a partir de los 28 años comenzó a participar de tertulias políticas, hecho que no era del todo aceptado aunque los hombres gozaran de su cultura, carácter y decisión. El expresidente de la República, Manuel Blanco Encalada, no dudaba en expresar sobre ella: “¡Ah, qué mujer esta Carmen! Nunca en Chile he encontrado un alma mejor formada…”.

El vínculo amoroso con Rugendas fue inmediato y sostuvo con el pintor un romance por casi 16 años a través de numerosas cartas de amor, de las cuales sólo se conservaron las de Carmen y que actualmente son exhibidas en el Museo Histórico O’Higginiano y de Bellas Artes de Talca.

Además del elemento amoroso, las misivas constituyen un valioso testimonio de la vida en Chile hacia mediados del siglo XIX, desde el punto de vista de una mujer educada. Las opiniones de Carmen Arriagada se muestran críticas al machismo imperante, de la política de su época -pues no tenía buena opinión de Diego Portales- y de la mala situación de las mujeres en la sociedad chilena, para las cuales reclamaba mayor educación.

Una revisión de algunas de las pinturas de Rugendas, muestran a un Chile que se inicia en su aventura independiente, su gente, clases y atavíos, viviendas y campos cuya riqueza confesada se pone en dudas, dada la modestia de su habitualidad y escaso desarrollo urbano.

Justo el año en que Rugendas y Arriagada se conocieron y amaron, 1835, el Gobierno chileno llevó a cabo el primer censo oficial, donde se estableció que la población chilena alcanzaba a 1.010.332 habitantes.

El pintor viajero volvió a Alemania en 1948 donde fue pintor de la corte de los reyes Luis I y Maximiliano II de Baviera. Contaba en su producción artística con más de 3.000 obras acerca de América, que Luis de Baviera adquirió para el Estado bávaro a cambio de una pensión vitalicia. Con la sugerencia de Alexander von Humboldt, el rey Federico Guillermo IV le otorgó la orden del Águila Roja, tercera clase.

Rota la comunicación con Carmen, Rugendas casó con María Sigl en Múnich en 1858, pero el matrimonio no alcanzó a durar un mes: Rugendas falleció empobrecido en Weilheim an der Teck el 29 de mayo, lejos de su amada chilena, quien lo sobrevivió 42 años, falleciendo en los albores del siglo XX.

(Fotografía principal-«Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla»-1837- Rugendas, Juan Mauricio (1802-1858) Óleo sobre tela 91,5 x 115 cm Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago, Chile Surdoc 2-16)

«Rodeo de huasos maulinos en los llanos de la Mariposa» (ca. 1850) Rugendas, Juan Mauricio- Óleo sobre tela- 43 x 52 cm- Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago, Chile- Surdoc 2-135

«Retrato de Carmen Arriagada»-(1836)-Rugendas, Juan Mauricio- Óleo sobre tela-50 x 67 cm- Colección particular

«Hacienda La Huerta»- Rugendas, Juan Mauricio -21 x 31 cm-Colección particular

«La Aduana en el Centro de Valparaíso»-Rugendas, Juan Mauricio- Óleo sobre tela-Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso, Valparaíso, Chile

«El rapto de Trinidad Salcedo araucano con una cautiva en el bosque»- Rugendas, Juan Mauricio- Óleo sobre tela-51 x 43 cm-Colección particular