El Centro Cultural Palacio de La Moneda ha destacado por traer a grandes artistas europeos como Picasso, Turner y Paul Klee, cuya exposición se encuentra en sus últimos días. Consultada sobre eventuales cambios a esa línea programática, Brodsky señaló que no corresponde al ministerio definir qué tipo de artistas traer al país, sino fijarse en el rol que debe cumplir hacia la comunidad.
A juicio de la ministra, el Centro Cultural Palacio de La Moneda debe cumplir un rol de espacio público abierto a todos y a todas, «poder atraer y conectar, por ejemplo, con sectores que generalmente han estado excluidos del acceso cultural, con otros territorios, otras regiones, porque es un espacio que cumple un rol nacional. De allí que, más que fijarse en si el artista que va a exponer es europeo, chileno o latinoamericano, lo importante es cómo vinculamos a ese artista con nuestro país, con nuestra sociedad, con las comunidades, con los niños, niñas y también con el espacio público».
Consultada por La Tercera sobre las acusaciones feministas en contra de Picasso y Neruda, Brodsky reconoció que se trata de «una discusión abierta que no está zanjada y ahí hay muchas posiciones encontradas», aunque le preocupa que «muchas veces se cae en censura, como por ejemplo lo que ha pasado con querer cancelar artistas rusos que ni siquiera son de esta época porque Rusia está en guerra con Ucrania».
Explico que se debe entender que, finalmente, las obras tienen que estar y ser conocidas, más allá del artista en sí, de la persona en sí, advirtiendo así contra el peligro de caer en actos de censura artística o creativa por este tipo de funas o o cancelaciones. «En términos de temas más de feminismo y de personas que han estado ligadas a temas de violencia y maltrato -añadió- el tema es delicado y hay que ir evaluando, hay que ir conversando también con esas organizaciones, con el mundo del feminismo».


Sobre Neruda dijo ser de la opinión de que es bueno conocer la diversidad de voces y, claro, llamar a no leer a Pablo Neruda me parece que es una forma de censura. La idea es más bien que cada persona se forme su propio juicio y no estar como apuntando con el dedo diciendo no puedes leer esto; es lo mismo que empezar a quemar libros. Si queremos emitir un juicio, leamos, conozcamos su historia entendiendo la realidad de lo que fue, no ocultándola. Porque tampoco se trata de ocultar o idealizar figuras que finalmente tuvieron sus sombras y hay que conocer esas sombras. Pero tampoco se trata de eliminar la obra, porque ahí caemos en censura.

