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La lucha de las mujeres por conseguir espacios en diversas áreas del quehacer cultural, social político y económico tiene larga data. Y las artes no son la excepción, aunque, por cierto, la actual posición del género femenino tenga infinitas mayores ventajas que las que podía pretender en el siglo XVII o XVIII, cuando el escenario pictórico estaba bajo estricto control masculino.

Y si aquello ocurría en Europa, en la América colonial la suerte de los talentos femeninos dependía exclusivamente de la fuerza, persistencia y/o posición social de la creadora.

La exposición “El canon revisitado. Una mirada al arte europeo desde América Latina” que se presenta en la sala Matta del Museo Nacional de Bellas Artes hasta el 14 de agosto próximo, refleja las grandes exclusiones del período, y entre ellas, las de las mujeres. Es el caso de la copia de una obra de Ginevra Cantofoli, por más de 300 años atribuida a Guido Reni; o el trabajo de Joanna Vergouwen, la única artista presente en la exposición de más de 70 obras,

Como es de presumir, de Vergouwen se conocen pocos datos. Nació Amberes, 1630 y falleció el 11 de marzo de 1714.  Fue una pintora flamenca que pertenecía a una familia de artistas: hija del pintor decorador Louis Vergouwen, fallecido en 1659, hijo, a su vez, de Pierre Vergouwen, fallecido en 1631 y de su esposa Maaike Verwerff, hija del pintor Hans Verwerff. Su hermana María se casó con otro pintor, Michael Angelo Immenraet, con quien Johanna mantuvo un largo pleito por la herencia familiar.

En el desarrollo de su arte, fue alumna de Balthazar van den Bossche y Lucas van Uden, siguiendo estilo y métodos de los viejos maestros holandeses. Habida consideración el discriminatorio trato hacia las mujeres artistas, Vergouwen trabajó como comerciante de arte además de pintora.

Su trabajo se exhibe actualmente en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile en Santiago. La primera pieza de Vergouwen que se ofreció en una subasta fue “Un retrato doble de dos niños, de cuerpo entero, vestidos como caballeros, uno con una flauta, el otro sobre un caballo de batalla con un látigo, ambos de pie en un balcón «, rematada por Christie’s Ámsterdam en 2008 (en la fotografía principal).

El trabajo tiene fecha de realización en 1668, es decir, cuando la artista tenía 38 años y está pintado al óleo sobre tela. Sus dimensiones son de 152,2cm de altura, por 200,1 cm de ancho.

El Juicio de Paris-El Canon revisitado-MNBA

Desde el Tintoretto a Francisco de Zurbarán

Pero la exposición del Bellas Artes reúne producciones entendidas como universales, elaboradas por artistas como Tintoretto, el Pontormo, José de Rivera, Francisco de Zurbarán o Andrea Vaccaro, entre otros nombres. Se trata de originales y copias que circularon ampliamente por territorios americanos.

“El canon revisitado. Una mirada al arte europeo desde América Latina” tiene la curatoría conjunta del Museo Nacional de Bellas Artes (Chile- Gloria Cortés Aliaga, Eva Cancino Fuentes, Manuel Alvarado Cornejo) y el Museo Nacional de San Carlos (México- Claudia Garay Molina y Mariano Meza Marroquín) que revisa las 70 obras pertenecientes a ambos acervos, realizadas en Europa entre los siglos XVI y XVIII. La propuesta es una reflexión sobre las ideas y principios del canon occidental que se instauraron en el continente, a través de la circulación de las imágenes. Y sus investigadores son Paola López Eguiluz, México; Jaime Cuevas Pérez, Chile

El canon revisitado incorpora elementos que permiten mayor interacción y accesibilidad, como preguntas que el visitante puede responder mediante formulario online; pantones extraídos de las obras que invitan a repensar los estereotipos y prejuicios asociados al color de la piel; videos en lengua de señas chilenas, audiodescripciones para algunas piezas y texto en alto contraste para personas con discapacidad visual. Además, el guion de la muestra está disponible como cápsulas de audio a través de la cuenta Spotify del MNBA.