La fusión de artes ha sido un pulso histórico de creadores de todas las épocas y lugares. Tal vez el teatro, la danza y el cine expresen con mayor extensión y densidad dicha tendencia. Pero relacionar la poesía y lo pictórico es un desafío que pocos asumieron con la pasión del chileno Ludwig Zeller Ocampo (1927, Rio Loa Calama 2019, Oaxaca, México).
Zeller fue reconocido internacionalmente por su prolífica labor como poeta y artista visual. Su padre llegó a Chile procedente desde Alemania para trabajar como fabricante de dinamita para las minas de cobre. Desde pequeño fue un lector voraz y gracias a eso conoció la poesía.Llegó a Santiago en 1942 para terminar sus estudios secundarios y continuar, en 1944, con los universitarios, los que abandonó en 1949.
A partir de este año se dedicó a la traducción de los románticos alemanes al español, junto a su primera mujer, Wera Zeller, labor que se materializó en la publicación, en 1951, de las Grandes elegías de Hölderlin, por la editorial Universitaria. A partir de 1952, trabajando como curador de la Galería de Artes Plásticas del Ministerio de Educación, entró en contacto con poetas del grupo Mandrágora como Enrique Gómez-Correa y Braulio Arenas, y otros cercanos a la sensibilidad surrealista, tales como Humberto Díaz-Casanueva. «Ellos eran un grupo, yo soy un surrealista independiente», respondía en una entrevista con La Tercera, cuando le preguntaron por su vínculo con el histórico grupo surrealista.
Dicha relación marcó el inicio de un proyecto poético que procuró desafiar los límites impuestos por el paradigma de la autoría, propugnando una lógica del intercambio y colaboración, impulsando la creación de espacios de encuentro para artistas y poetas y en su propia producción literaria.
Fundó la revista y café literario Casa de la Luna en calle Villavicencio, en el barrio Lastarria de Santiago. Publicó una serie de poemarios como Exodo y otras soledades (1957). En 1970 organizó la exposición Surrealismo en Chile en la Universidad Católica, en la que, además de sus obras, exhibió las de Roberto Matta, Nemesio Antúnez, Enrique Zañartu, Rodolfo Opazo Viterbo Sepúlveda, Valentina Cruz, Susana Wald, Juana Lecaros, entre otros.
Abandonó Chile en 1971, junto con su segunda esposa, la artista Susana Wald, y tres de sus cuatro hijos. instalándose en Toronto, Canadá, donde fundaron Oasis Publications, y luego a México, donde se radicó en Oaxaca desde 1993 donde en 2019 murió debido a un ataque al corazón, a los 92 años. Los restos del artista descansan en la ciudad de Oaxaca.
Gran parte de la obra de Zeller, según señala Memoria Chilena, se presenta bajo el rótulo de «en colaboración con», donde los demás participantes son otros poetas, ilustradores o traductores. Entre ellos cabe destacar la publicación de las revistas Casa de la Luna (Santiago, 1968-1969), El huevo filosófico (Canadá, 1980-1993) y Vaso comunicante (México, 1998-); y, por otra, su incansable labor junto a Susana Wald en Oasis Publications. En cuanto a la apertura a otros lenguajes, destaca Ludwig Zeller: a celebration (1987), publicación consistente en 45 interpretaciones visuales y la traducción a 51 idiomas del poema «El faisán blanco», realizadas por poetas y artistas visuales de diversos países.
En 2010 el artista inauguró su mayor muestra en Chile. Se llamó Ludwig Zeller, el retorno al Oasis, exhibida en Espacio Arte Abierto de Fundación Itaú y en el Centro Cívico de Las Condes. Allí mostró 66 collages, cinco caligramas y tres libros únicos ilustrados.
«Hay días completos que trabajo en collage, pero puede que el martes me despierte de otro ánimo y haga poesía», dijo Zeller entrevistado en enero de 2009.

Dibujo de Ludwig Zeller Ocampo
Poesía y visualidad
Su poesía demuestra gran influencia de la visualidad, pues consideraba algunas expresiones visuales como poesía, por ejemplo, el collage, dada su característica de ubicar imágenes en el papel a la manera de los versos en el poema.
Defensor de la vigencia y necesidad del surrealismo, Zeller intentó trascender las fronteras de la racionalidad convencional y los formatos de producción artística establecidos. En la totalidad de su obra, desde Los elementos (1953) hasta Preguntas a la médium y otros poemas (2009), se observa una invitación a participar de aquella libertad en la poesía. A Zeller, entre otros honores, se le dedicó el Festival Internacional ChilePoesía el año 2007. El año 2011, se estrenó la serie documental para televisión Los videntes, en la que se retrata su figura junto a la de los poetas Humberto Díaz-Casanueva y Rosamel del Valle.
En enero de 2018 expuso en el Museo de Bellas Artes en Santiago muy cerca de una obra del poeta Vicente Huidobro. La muestra se llamó Poesía en expansión, compuesta de 40 trabajos de poetas ligados a las artes visuales. Además de Zeller y Huidobro, habían obras de Nicanor Parra, Braulio Arenas, Juan Luis Martínez, Claudio Bertoni y Raúl Zurita.

Collage de Ludwig Zeller

