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Un niño, una máscara y una botella de flores amarillas sobre su espalda. Sobre sus pequeñas pero, a la vez, gigantes manos, los pétalos. El “pequeño”,  agachado, encorvado, es el protagonista de este mural de 100 metros que se llama  “Buscando la Verdad”. Está ubicado en pleno Santiago centro: Merced 386.

En abril de 2018, la alianza cultural entre el Museo de Bellas Artes, GAM, MAC y MAVI celebró el Festival Urbano Barrio Arte en los alrededores del Parque Forestal y el Barrio Lastarria. El resultado fueron seis murales que representan la cultura latinoamericana. Este es uno de ellos.

El artista es Jade Rivera, muralista peruano. “Mi trabajo tiene que ver mucho con la conexión, del ser humano y la naturaleza. Cada vez que visito un país trato de investigar su cultura…qué es lo que tiene para poder escoger algo de eso”, asegura en la serie  documental “Muros con Historia”, ideal original y producción ejecutiva del estudio creativo Lira Arte Público. (www.murosconhistoria.com)

Aquí, le llamó la atención la cultura Selk´nam, sus trajes futuristas, los colores, la geometría y simbología. Y decidió, representarla en la máscara.

“El niño está deshojando margaritas , un recuerdo personal de mi niñez”, agrega en la serie.

Jade Rivera, El Comercio.pe

«Flora», Versalles, Francia (2019)-www.jaderivera.pe

Comienzos a los 14 años

Jade Rivera nace en Huancayo en 1983. Es artista plástico, muralista, investigador de técnicas. Con más de 20 años de experiencia,  sus murales han recorrido el mundo: Alemania, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Emiratos Árabes, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México, República Dominicana, Paraguay, Suecia, Eslovenia, Suiza y, por supuesto, Perú, como principal sede de sus murales.

Para Jade  la calle es una vía de comunicación,  los murales un llamado a reflexionar al transeúnte. Su principal propósito plantear preguntas en el espectador pero sin dar las respuestas. Siempre,  con una fuerte admiración por lo animal y la poesía visual.

A los 14 años descubrió el grafiti, tiempos en los que  había un boom de pintura callejera en su país natal, Perú. Pasó al muralismo al descubrir que por esa vía era más fácil comunicar. Gracias a las imágenes más directas podía transmitir la cultura latinoamericana.

Hace 6 años hace realismo con látex, con pinceles y brochas.