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Peter Max, uno de los artistas más reconocibles del pop psicodélico estadounidense y figura estrechamente vinculada a la estética del “flower power” de la década de 1960, murió a los 88 años, informó su familia.

El artista falleció el lunes, según confirmó su hijo Adam Max mediante un comunicado. La familia no informó la causa de muerte.

Caracterizado por sus colores intensos, figuras estilizadas, motivos cósmicos, flores y composiciones de apariencia psicodélica, Max desarrolló un lenguaje visual que alcanzó enorme popularidad durante las décadas de 1960 y 1970 y posteriormente se extendió a numerosos ámbitos de la cultura popular.

A lo largo de su carrera fue artista oficial de eventos como los Juegos Olímpicos, el Super Bowl, las 500 Millas de Indianápolis, el Mundial de Fútbol de 1994 y la Serie Mundial de béisbol. Sus diseños también aparecieron en un Boeing 777 y en un crucero de Norwegian Cruise Line.

Max realizó además retratos de numerosas figuras públicas, desde presidentes de Estados Unidos hasta músicos y celebridades como Taylor Swift y Paul McCartney. Durante los años 80 también participó en trabajos vinculados a la identidad gráfica de MTV.

Su etapa de mayor exposición pública comenzó a fines de los años 60. Sus afiches se hicieron habituales en dormitorios universitarios y sus diseños fueron reproducidos en relojes, textiles, prendas de vestir, artículos domésticos y otros productos. En 1969 apareció en la portada de la revista Life, convertido ya en una figura reconocible de la cultura estadounidense.

“Recordaremos su extraordinaria creatividad, su calidez, su curiosidad y la manera en que veía belleza y posibilidad en todas partes”, expresó Adam Max al anunciar su fallecimiento. Su hijo destacó que la obra de su padre llegó a integrarse en la cultura popular estadounidense durante varias generaciones.

Peter Max Finkelstein nació en 1937 en Berlín, en el seno de una familia judía que huyó de la Alemania nazi cuando él era un bebé. La familia se trasladó inicialmente a Shanghái y posteriormente vivió en lugares como Tíbet, Israel y París, antes de establecerse en Nueva York cuando Max tenía 16 años.

Ya instalado en Estados Unidos, estudió en instituciones artísticas de Nueva York, entre ellas la Art Students League, la School of Visual Arts y el Pratt Institute. En 1961 abrió junto a amigos un estudio de diseño gráfico y rápidamente comenzó a trabajar para agencias publicitarias, publicaciones y empresas.

El éxito comercial llevó sus imágenes a decenas de líneas de productos. Max reconocería posteriormente que esa expansión terminó alejándolo temporalmente de la pintura, por lo que a comienzos de los años 70 redujo sus actividades comerciales para concentrarse nuevamente en su trabajo artístico.

Entre sus proyectos posteriores destacó una serie de retratos de la Estatua de la Libertad. Su obra también fue exhibida en museos y galerías de distintos países, y el Museo de Arte Moderno de Nueva York incorporó trabajos suyos a su colección.

Su trayectoria también estuvo marcada por controversias. En 1997 se declaró culpable en un caso de fraude fiscal relacionado con ingresos obtenidos por su actividad artística. Además del pago de impuestos atrasados y una multa, cumplió servicio comunitario enseñando arte en escuelas de Harlem.

Durante sus últimos años también trascendieron disputas familiares y judiciales relacionadas con su patrimonio y su cuidado personal.

Pese a esos episodios, la identidad artística de Max permaneció asociada principalmente a una estética optimista y de colores intensos. El propio creador explicaba que evitaba trasladar imágenes negativas a sus pinturas y resumía su aproximación visual con una frase: “Veo todo con ojos de arcoíris”.

Una confusión recurrente vinculó durante años su trabajo con “Yellow Submarine”, de The Beatles. Sin embargo, el diseño visual de la película y del álbum está acreditado oficialmente al ilustrador alemán Heinz Edelmann. Max sostuvo que había realizado un diseño inicial, mientras que la galería Park West, distribuidora de su obra durante años, describió su participación como un trabajo de consultoría temprana.

Además de su relación con numerosas figuras de la música y el espectáculo, Max mantuvo un profundo interés por la espiritualidad oriental y contribuyó a la llegada a Estados Unidos de Swami Satchidananda Saraswati, quien posteriormente desempeñó un papel relevante en la difusión del yoga en ese país.

Max estuvo casado primero con Elizabeth Nance, matrimonio que terminó en divorcio, y posteriormente con Mary Max. Le sobreviven sus hijos Adam Cosmo y Libra Astro. (ArtPost-Emol-Agencias)