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No obstante su relevancia para la cohesión y resiliencia social, las artes y espectáculo presentan muchas veces inestabilidad y malas condiciones de trabajo, motivo por el que los trabajadores y empleadores del sector requieren establecer estrategias a largo plazo que apoyen la creación de empleos estables, protección y diálogo sociales y una transición justa hacia economías más verdes.

Tales son las recomendaciones de una reunión técnica sobre el futuro del trabajo en el sector a la que asistieron representantes de gobiernos y organizaciones de empleadores y de trabajadores realizado a mediados de febrero en la sede de la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra, donde se discutió la importancia de crear un entorno propicio para las empresas del sector del arte y el espectáculo, en particular para las micro, pequeñas y medianas empresas, lo que incluye ayudarlas a realizar la transición al sector formal.

A partir del informe El futuro del trabajo en el sector de las artes y el entretenimiento, los delegados concluyeron que estas estrategias son vitales para que el sector pueda hacer frente a los desafíos y oportunidades creados por cuestiones como la globalización, la tecnología y la recuperación después del COVID-19.

Mejores sueldos y protección social

Los especialistas concluyeron que las estrategias deben incluir una revisión general de las condiciones de trabajo, incluida la creación de un entorno propicio para un diálogo social eficaz, y políticas efectivas sobre remuneración y salarios mínimos adecuados.

Otros requisitos son la mejora de los marcos políticos y normativos en materia de cualificaciones, protección social y estatuto de los trabajadores, así como sistemas de inspección laboral sólidos que favorezcan condiciones de trabajo seguras y saludables, incluida la lucha contra la violencia y el acoso laboral.

En las discusiones también se analizaron derechos de autor y afines, incluida la necesidad de que se apliquen de forma que se garantice una remuneración efectiva a los productores, intérpretes y autores.

Los asistentes debatieron además sobre el papel que puede desempeñar el diálogo social a la hora de reducir la «brecha digital» entre regiones y apoyar la igualdad de acceso a la tecnología y sus beneficios. Otros temas fueron la movilidad transfronteriza de los trabajadores y la escasez de mano de obra cualificada.

El sector de las artes y el entretenimiento presenta dimensiones económicas, pero también culturales, pues genera experiencias y no solo bienes de consumo.  Los trabajadores y empresas que producen bienes específicos y prestan servicios en el ámbito concreto de las artes y el entretenimiento dentro del ecosistema cultural y creativo incluyen artes escénicas, la música, danza, interpretaciones o ejecuciones (sonoras o audiovisuales) en directo o grabadas, artes visuales, libros, videojuegos y animación.

Según informó la ONU, la pandemia ha propiciado un debate sobre la posibilidad de considerar la cultura, entendida en sentido amplio, como un «bien público mundial», por su capacidad para promover la cohesión social, aumentar la resiliencia de las personas y conectar a las comunidades con diferentes formas de expresión cultural, más allá de su valor comercial. (Fuente ONU)