Skip to main content

Una sirena rodeada de un manto de plantas y- levemente- sumergida en un mar repleto de colores. Una dulce figura de cabellera larga en medio de aguas de tonalidades pasteles que nos hablan de lo nuestro, del lugar al que pertenecemos. Colores que nos llevan al norte de Chile.

“La paleta de colores representan los cerros, minerales, atardeceres y todas las tonalidades que nos entregan los paisajes nortinos”, comenta a ArtPost Rodrigo Estoy (@rodrigoestoy.cl) artista y creador de este mural de 30 m2 (esmalte al agua) pintado en diciembre de 2002 junto al artista Zike Bird @zikebird. Tras la criatura marina, se luce la portada de Antofagasta.

¿Y la sirena? Sobre las hojas verdes que la rodean, frutos de café  se extienden por el brazo hasta su mano y sobre el mar, muestra dos colas. Un claro guiño al entorno donde aparece en esta ocasión la figura mitológica: un local de Starbucks en Antofagasta.

La Portada

“En una escena surrealista la sirena llega a las costas de Antofagasta donde se pueden ver los acantilados y la portada. Este mural básicamente reinterprete esta sirena, dándole un carácter de firmeza, frescura y belleza”.

Rodrigo Estoy es diseñador y pintor. Hace más de 10 años que se dedica al arte urbano y ha intervenido distintos espacios públicos en Chile, América Latina y Europa con su arte. Sus obras siempre han estado marcadas por personajes realistas, de la cultura ancestral y tradicional chilena.

Valor del arte urbano

“Es evidente que el arte urbano tiene muchísima más aceptación que antes. Sin embargo, creo que en interiores se sigue considerando un recurso más “decorativo” a diferencia de la calle donde puedes contar una historia con más contenido y de libre interpretación. Es normal pues un mural en un espacio cerrado responde a un encargo especifico, los conceptos o posibles interpretaciones siempre buscaran ser más “amables” y sin tanto énfasis en el contenido. De todas formas me parece muy bien que se mantenga esa diferencia y que la calle siga siendo el mejor lugar para desarrollar un trabajo con más contenido, crítica y libertad”, asegura Rodrigo Estoy.