Skip to main content

Sobre una superficie de más de 45 mil metros cuadrados en el Centro de Convenciones de Miami, se instalaron los stands de una de las ferias de arte más influyentes del mundo. En su XX edición logró reunir 283 galerías de todo el mundo con más de 4 mil obras. Se calcula que Art Basel Miami, celebrada del 1 al 3 de diciembre (con dos días de apertura previa) fue visitada por alrededor de 100 mil personas.

La feria de coleccionismo es el epicentro del Art Week, sello distintivo de Miami, donde museos y centros culturales se sincronizan con distintas exposiciones de arte, diseño y moda, captando público de todo el mundo.

Art Basel fue fundada en 1970 por galeristas de Basilea, hoy este proyecto reúne muestras de arte moderno y contemporáneo en sus cuatro ferias: Basilea, Miami Beach, Hong Kong y París.

El flujo constante de visitantes se refleja en un termómetro que va marcando tendencia en el mundo del arte y donde colecciones públicas y privadas se nutren con nuevas obras. Previo a la inauguración oficial, un Basquiat (Cow, 1982) se vendió en US$ 750 mil; y una pintura de Keith Haring, el activista social cuya obra refleja el espíritu de la cultura callejera del Nueva York de los 80, alcanzó los US$ 4.5 millones.

Art Basel y UBS (el patrocinador oficial de la feria) presentaron en su Global Art Market Report 2022, un informe que muestra cómo después de una caída causada por la pandemia de Covid-19 en 2020, el comercio internacional de arte se recuperó con fuerza en 2021 y 2022, aumentando entre 38 y 42%.

La oferta de Art Basel fue variada. La feria es organizada por secciones: las centrales son Galleries y Meridians. La primera es la sección principal, donde se distribuyen 213 galerías; la segunda, integra obras de gran formato. En esta última, que tuvo 18 proyectos, destacó por tercera ocasión la curaduría de Magalí Arreola, la directora del Museo Rufino Tamayo en la CDMX.

Llama la atención una obra que recrea una escena urbana: tenis colgados sobre cables de luz. La pieza titulada The Grove (Devan Shimoyama, 2021) recrea calzado colgando de los cables de servicios públicos para evidenciar los territorios de celebración y juego y las zonas citadinas con mayores necesidades sociales y en las que la violencia también impone sus propias reglas de identidad.

Muy cerca de esta pieza, la instalación con una silla suspendida en el techo, como si estuviera flotando al interior del Centro de Convenciones. Hasta esta silla inclinada sube todos los días, seis horas, la artista colombiana María José Arjona para realizar diferentes movimientos. Silla (2011) habla sobre la materia, la objetualidad, la experiencia y el papel crítico del cuerpo en el movimiento como una forma de coreografía.

Las secciones Nova, Kabinett, Edition, Survey y Positions agruparon otras tendencias del arte. El último sector permite a los curadores, críticos y coleccionistas descubrir nuevos talentos al proveer una plataforma para una exhibición individual de su obra, como el caso de Samara Golden, representada por la Night Gallery de la ciudad de Los Ángeles.

Pero el poder de la feria se extiende más allá de las fronteras del Centro de Convenciones. Los principales museos muestran exposiciones, como el caso del Instituto de Arte Contemporáneo (ICA-Miami) con cinco exhibiciones, entre las que destaca Michel Majerus: Estéticas progresivas, que expone la obra del artista luxemburgués que combinó la pintura con medios digitales.

También la feria llega a la playa con Untitled, que cumple diez años como el proyecto satélite insignia de Art Basel Miami. Se trata de una feria de arte independiente que se realiza sobre la playa en una enorme carpa, es una plataforma inclusiva de artistas emergentes.

Su creador, Jeffrey Lawson, señala que la idea general de la curaduría es abarcar proyectos individuales no solo de artistas nacientes, sino también de carrera media y avanzada, así como de personajes históricos olvidados.

Los galeristas no paran de mostrar las obras que seleccionaron. También está Proyectos Monclova, la galería muestra una atractiva curaduría en Basel, destaca «La Maquette» (1967) de Alexander Calder que se oferta en US$1 millón, y está enmarcada por grandes maestros de la Ruptura como Fernando García Ponce y Manuel Felguerez. También se exhibe la «Maqueta para supernova» (1987) de Angela Gurría.

En otra parte de la feria, alguien se detiene para observar la obra «Manifestantes», de Tania Candiani (CDMX, 1974), una serie de retratos a gran escala de mujeres que han formado parte de protestas en diferentes partes del mundo.

Hay de todo, aunque no para todos, sólo para quien puede llegar al precio. Escenas hiperrealistas, se entremezclan con esculturas de objetos perdidos, letreros de neón, espejos donde nada se refleja, maquinas del tiempo, nuevos gabinetes de curiosidades, lienzos y más lienzos. Se escanean códigos en celulares para entrar a los eventos exclusivos mientras otros se detienen en las islas de alimentos para comprar una copa de champaña o un latte. Al final ha vuelto el arte para prender la ciudad los primeros días de diciembre y dejarla encendida los siguientes doce meses. (Fuente: Yahoo News, por Berenice González Durand, de El Universal de México)