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Roser Bru Llop (15 de febrero de 1923, Barcelona, España/26 de de mayo de 2021, Santiago Chile) vivió el exilio desde su primer año de vida, cuando, en 1924 debió trasladarse con sus padres a Paris, a causa de la prohibición de la lengua catalana impuesta por el rey Alfonso XIII (1886-1941).

Cuatro años después, la familia regresó a Barcelona, ciudad donde residieron hasta 1939, cuando, luego del fin de la Guerra Civil Española y comienzos de la dictadura Franco, salieron nuevamente exiliados, primero a Francia y después a Chile, donde desembarcaron en Valparaíso como pasajeros del barco Winnipeg.

Ese mismo año 1939 Bru ingresó a la Escuela de Bellas Artes en Santiago, donde realizó estudios libres de acuarela, dibujo y pintura, como discípula de Pablo Burchard e Israel Roa. En 1948 formó parte del Grupo de Estudiantes Plásticos junto a otros artistas de su generación como José Balmes, Gracia Barrios, Guillermo Núñez y Gustavo Poblete, entre otros. En 1957 ingresó al Taller 99 creado por Nemesio Antúnez, donde continuó especializándose en técnicas del grabado.

Fue profesora de dibujo y pintura en la Escuela de Arte de la Pontificia Universidad Católica de Chile, entre 1964 y 1968  y en 1989 fue profesora invitada al taller de pintura en esa misma casa de estudios.

Su extensa obra ha abarcado las técnicas de la pintura, el dibujo y el grabado. Su producción artística se caracteriza por la elaboración de imágenes donde se producen cruces entre elementos de la biografía personal, la historia sociopolítica y la historia del arte, teniendo como temas la muerte, la pérdida, la memoria y la constante asociación entre el pasado y el presente. Se trata de figuras que transmiten el dolor del trauma, tanto físico como mental, donde se utilizan cuerpos que trabajan con la mancha y con la distorsión. Sin duda, la presencia de la mancha y del rostro desdibujado son técnicas para plasmar los efectos de la violencia política en la corporalidad y el inconsciente

En sus inicios se caracterizó por una exploración de lo matérico influenciada por el informalismo de Antoni Tàpies (1923-2012) que conoció en 1958, cuando regresó por primera vez a Barcelona. Posterior al golpe militar de Chile, en 1973, su trabajo asumió un corte más crítico, abordando recurrentemente conflictos sociales y hechos históricos dramáticos.

La trayectoria de Roser Bru fue ampliamente reconocida. Participó en numerosas exposiciones tanto en Chile como en el extranjero y su figura ocupó un lugar destacado dentro del campo artístico nacional. Entre las distinciones que recibió resalta la obtención, en 2015, del Premio Nacional de Artes Plásticas.

 

 

Grabado-Roser Bru

Detalle de «La Delación»-Roser Bru