Muchas de las piezas que aruma presenta en el MNBA fueron creadas especialmente para la muestra que cuenta con el financiamiento de FONDART (2022) y la curatoría de Valentina Montero, experta en artes mediales.
Según informó la creadora el trabajo representa “más de 20 años de investigación sobre técnicas textiles tradicionales, relacionadas con las artes mediales. Las obras de esta exhibición evidencian cómo fluye la información y la energía dentro del textil, planteándolo como un dispositivo tecnológico e invitando al público a vivenciar este proceso, ya que podrá influir en las piezas”.
Fernando Pérez, director MNBA, afirmó que “siendo el tejido una práctica cultural potentísima que manifiesta una sofisticada forma de pensamiento, esta práctica encontró en el área andina latinoamericana una expresión privilegiada. Los trabajos de aruma, arrancando de dicha tradición, la interpretan y resignifican, descubriendo inéditas posibilidades diálogo con el mundo contemporáneo. A través de ello no sólo la revitalizan, sino que arrojan nueva luz sobre unas prácticas, lo que nos permite mirarlas con ojos renovados”, expresa.
El proyecto de investigación y creación de la autora se inició en 2000 al interior de los valles interandinos de Bolivia, indagando las técnicas tradicionales de los textiles de Los Andes y experimentando con tecnologías contemporáneas como la electrónica y la programación. Reconocida y estudiada internacionalmente, su propuesta conjuga obras de telar tradicional con circuitos, hilos conductivos, fibra óptica y LEDs, para crear piezas textiles interactivas que dialogan con el arte digital, el arte sonoro y la performance.
La curatoria explica que «a partir de las investigaciones y la práctica del tejido, la autora ha logrado comprender la complejidad del telar tradicional, estableciendo equivalencias con los sistemas complejos propios de la informática. A la luz de las tradiciones indígenas aborda la noción de código y algoritmo, y ha experimentado con el tejido desde su materialidad poniendo atención a las reacciones eléctricas y químicas de sus procesos», un desarrollo que evoca la complejidad analógica de los quipus tradicionales.
Aruma aborda su trabajo artístico dentro de la tradición de las tejedoras andinas, rechazando expresiones como «rescate» o «recuperación» de conocimientos. Sostiene que el tejido es una práctica viva, vigente, a la que ella, a lo largo de su investigación y labor, aporta desde la reflexión, la experimentación y la creación, formando parte de una comunidad que comparte el interés por la exploración de materiales.
Bajo el título Emisiones de la máquina de pensamiento, un primer conjunto permite apreciar cómo las nociones tradicionales de software y hardware parecen indisociables del proceso de tejido de Los Andes.


El conjunto titulado Tejidos que emiten luz ofrece una serie de piezas textiles inspiradas en las formas de contemplación del firmamento de los pueblos andinos. Los tejidos reaccionan lumínicamente cuando el ambiente se oscurece, como las estrellas.
En la sala circular, el público se encuentra con Crisálida, una instalación interactiva inmersiva realizada con una de las más antiguas técnicas textiles, cuya urdimbre fue realizada con fibra óptica y yute. Al ingresar a la crisálida el público puede visualizar los latidos de su corazón, transformados en pulsos lumínicos.
La última sección titulada Tejidos que dependen de la noche, reúne una serie de piezas que aruma realizó en el bosque nativo de Payacollo entre 2014 a 2020. Se trata de textiles interactivos elaborados con fibra óptica y LEDs que grafican cómo fluye la energía por las fibras. En esta sala, además ofrece sus últimas indagaciones consistentes en experimentos electroquímicos en los que buscó “criar cristales” sobre fibra óptica tejida, para generar nuevas estructuras sólidas lumínicas.
La exposición cuenta con una composición musical realizada por el artista y músico uruguayo Brian Mackern, quien realizó una sonificación de datos y pieza sonora generativa especial para la muestra.

