La pieza estaba en las instalaciones de la casa de estudios desde que en 2004 se quebrara por la mitad. Allí fue restaurada y esperaba desde hace casi dos décadas ser devuelta a su sitio original.
Desde el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) asumieron la responsabilidad del polémico traslado, el cual habría ocurrido en la noche del día 2.
Las autoridades del organismo estatal dijeron que la decisión se produjo para «proteger, preservar y reubicar la estatua en nuevas condiciones acordes con su significado histórico, patrimonial y espiritual» y acusaron a la universidad de tener «secuestrada» la obra.
La Federación Venezolana de Espiritismo aseguró que la controversial obra será colocada a los pies de las montañas de Sorte, donde ya se encuentra otra réplica. El IPC respaldó la petición de las organización que agrupa a «los santeros» y, en un comunicado, instó al gobierno a tomar medidas para reubicarla en la boscosa zona donde nació el mito de la «diosa», pero garantizando «su preservación, conservación y exhibición». Sin embargo, lo que se desconoce hasta el momento es dónde se encuentra la escultura.
La antropóloga e historiadora Ocarina Castillo, en «Los grandes mitos y cultos populares» señala que «El mito y culto a María Lionza constituye una creación paradójicamente genuina e híbrida, que incorpora contenidos de diferentes procedencias y se emparenta con los mitos centrados en la imagen de Madre y Diosa», explica. La leyenda comenzó a esparcirse a partir de siglo XIX, señala , quien precisa que el origen de la misma tiene varias versiones y algunas se remotan al siglo XV.
Una de las visiones señala que María Lionza era «una reina caquetía (una de las tribus aborígenes venezolanas)» dotada de una gran belleza y poseedora de extraordinarios poderes, como los de predecir el futuro y curar a los enfermos. Y debido a que se enfrentó a un conquistador español se vio obligada a refugiarse en las montañas de Sorte, ubicadas en el estado Yaracuy (a unos 280 kilómetros al noroeste de Caracas).
Otra versión recopilada por la experta sostiene que María era la hija de un cacique y que por su sexo no podía heredar la conducción de la tribu, por lo que fue enviada con la familia de su madre, con la que vivió hasta los 12 años y aprendió a hablar español. Según esta historia, la mujer montaba la onza (especie de felino) y, por ello, comenzó a ser llamada «María de la Onza».
No obstante, otros autores como el historiador Bruno Manara señalan que el personaje era una dama española encomendera, llamada María Alonso, quien poseía muchas onzas de oro. En lo que coinciden todas las versiones es en la belleza de la dama y en que tenía poderes, que usaba para proteger a los nativos y a la selva en contra de los cazadores.
La leyenda comenzó a extenderse por el país y espiritistas y sincretistas incorporaron la figura de María Lionza a su culto, el cual mezcla elementos culturales africanos, indígenas y cristianos.
Los ritos para adorar a María Lionza incluyen ofrendas de tabaco, incienso y aguardiente. El fuego también está presente.
En la década de los 50 del siglo pasado la «diosa» recibió un gran espaldarazo de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, asegura Castillo. En su afán por exaltar las tradiciones y costumbres venezolanas el gobierno castrense encargó al artista Alejandro Colina la escultura para los III Juegos Bolivarianos que se celebraron en Caracas en 1951.
Tras los juegos la escultura fue colocada en una pequeña zona ajardinada en el medio de las dos vías de la autopista Cacique Guaicaipuro, la cual atraviesa Caracas de oeste a este. Durante décadas los adoradores de la llamada «diosa de Sorte» se detenían en ese lugar, pese a los riesgos que ello conllevaba, para colocarle ofrendas florales y velas.
En junio de 2004 la escultura se partió a la mitad, debido al desgaste. Inmediatamente fue trasladada hasta la UCV, donde fue restaurada por un equipo de expertos, mientras una réplica ocupa su pedestal original. Los últimos 18 años la pieza estuvo en un almacén en las instalaciones universitarias esperando que las autoridades decidieran qué hacer con ella, algo que ocurrió el pasado 2 de octubre, aunque sin notificar previamente a la casa de estudios. Esto, pese a que desde su dirección sostiene ser la propietaria de la escultura, no obstante que el diseñador de la ciudad universitaria de Caracas, el reconocido arquitecto Carlos Raúl Villanueva, no la quería dentro de su recinto, hoy considerado Patrimonio de la Humanidad, por considerar que chocaba con su concepto de la «síntesis de las artes». (Fuente BBC Mundo)

La escultura de María Lionza permaneció hasta 2004 en el medio de una de las principales autopistas de Caracas, cuando se quebró y fue reemplazada con una réplica.(Getty Images)

Hay distintas versiones sobre el origen de María Lionza. Algunas aseguran que fue la hija de un cacique indígena y otros que era una española acaudalada, pero todas coinciden en señalar que tenía poderes divinos. (Getty Images)

El Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) confirmó que ordenó el traslado de la escultura para «protegerla» y acusó a la UCV de tenerla secuestrada. (Andrés Rojas)

En Sorte, en el noroccidental estado Yaracuy los seguidores de María Lionza realizan llamativos rituales para adorarla y pedirle favores, los cuales incluyen las fogatas. (Getty Images)

